La noticia se propaló rápidamente a través de los medios de prensa: 4 mineros habían quedado atrapados tras un derrumbe en la mina de carbón Pampahuay, en el distrito de Oyón. En seguida, equipos de rescate, liderados por el ministro de Energía y Minas, Francisco Ísmodes, se constituyeron en la zona e iniciaron un intenso y minucioso trabajo que luego de cuatro días tuvo un final feliz. Los cuatro trabajadores mineros habían sido rescatados sanos y salvos.
Macil Vega, padre de Ángel, uno de los mineros salvados, dijo sentirse conmovido por el apoyo de los rescatistas enviados por las mineras de la zona.
Y es que, desde el día 1 del siniestro en Pampahuay, se sumaron en las tareas de apoyo y rescate funcionarios de la Municipalidad de Oyón, especialistas de las Direcciones Generales de Minería del MEM, brigadistas del Indeci, rescatistas de la Policía Nacional, personal de Centro de Salud de Oyón y del SAMU, el Cuerpo General de Bomberos, así como cuadrillas de rescate de las mineras Raura y Buenaventura.
“Recibimos el llamado de nuestros gerentes para conformar un grupo de rescate y constituirnos rápidamente en Pampahuay. Bajamos y nos presentamos ante el ministro de Energía y Minas”, narra Aldo Torres, superintendente de Mina y líder del grupo de rescate de Raura.
José Lavado, jefe de Desarrollo de Mina, relata el procedimiento adoptado: “en primer lugar, hicimos una evaluación general de la seguridad de la zona donde se estaban realizando los trabajos de rescate, hemos dado el visto bueno para la continuidad de las labores que habían empezado”. Aldo Torres cuenta que conforme se avanzaba dentro del socavón, se analizaban las condiciones de seguridad, tanto de la mina como del rescate. “Nos hemos topado con una realidad muy distinta a la de los estándares que manejamos en Raura, y nuestras recomendaciones de trabajo eran fundamentales para reforzar la seguridad y evitar que, ante la desesperación por avanzar rápidamente, se puedan generar otros incidentes”.
Wilder Alfonso Zúñiga, jefe de Geomecánica, analiza cuál fue la causa del derrumbe: “básicamente ha sido la presión de la veta de carbón por encima de la excavación que venían realizando, a siete metros ya habían hecho una explotación en forma descendente que ha generado ese colapso. Los trabajadores estaban trabajando a 15 metros de la zona colapsada”.
“Llevamos nuestros equipos de rescate, un equipo de monitoreo para saber cómo eran las condiciones ambientales en el punto de la labor, si es que había oxígeno”, narra Amadeo Janampa, inspector de Seguridad. “Las minas de carbón emanan muchos gases. Nuestro equipo nos da una lectura de seis tipos de gases. En el mes de enero lo habíamos calibrado, por lo que teníamos un resultado al cien por ciento de precisión”, añade.
Llegados al punto del derrumbe, el equipo hizo una evaluación del sistema de comunicación mediante mangueras que se realizaba con el personal atrapado. Una de las recomendaciones que se hizo fue la de utilizar tuberías metálicas para poder atravesar los escombros. Raura proveyó este material, y además brindó oxígeno. “Llevamos botellas de oxígeno que inyectamos por la manguera. Esto permite que una persona pueda permanecer mayor tiempo sin molestias, en el espacio confinado”, afirma Lavado.



