Quim Luna: Pasea perros VIP en Barcelona a extranjeros de élite

Barcelona vive una transformación demográfica: ya hay más de 180.000 perros registrados, superando a los niños menores de 12 años, impulsando un lucrativo negocio de paseadores caninos.

En la vibrante Barcelona, una nueva profesión emerge con fuerza: los paseadores de perros, liderados por Quim Luna, atienden a una creciente demanda de más de 180.000 mascotas. Este servicio, impulsado por estilos de vida exigentes y una población extranjera de alto poder adquisitivo, genera ingresos de hasta 70 euros diarios.

Según la investigación publicada por La Vanguardia, Barcelona no solo se consolida como un centro global de turismo y negocios, sino que también experimenta un profundo cambio en su tejido social y económico, evidenciado por el auge del sector de servicios para mascotas, que refleja patrones demográficos y necesidades urbanas en evolución constante.

Barcelona, con más de 180.000 perros: Un hito demográfico que supera a los niños menores de 12

La Ciudad Condal, hogar de aproximadamente 1.6 millones de habitantes, ha alcanzado un sorprendente hito: existen más de 180.000 perros registrados, una cifra que excede el número de niños menores de 12 años. Este dato, que hace apenas una década hubiera sido impensable, subraya un cambio cultural y demográfico profundo. El fenómeno no es exclusivo de Barcelona; en España, el censo de mascotas supera los 9 millones, con una mayoría de canes. Este crecimiento ha disparado la creación de negocios “pet-friendly”: desde cafeterías y pastelerías caninas hasta exclusivos spas para perros, servicios que han experimentado un crecimiento anual del 7% en los últimos cinco años, transformando el paisaje urbano y el mercado laboral.

¿Por qué más familias de Barcelona eligen un perro en vez de un hijo?

La preferencia por las mascotas en lugar de hijos se ancla en varios factores socioeconómicos y de estilo de vida. La edad media para tener el primer hijo en España ronda los 32 años, y la tasa de natalidad se sitúa en solo 1.2 hijos por mujer, una de las más bajas de Europa. Además, el aumento de hogares unipersonales, que ya representa casi el 30% en grandes ciudades, y la búsqueda de una compañía menos demandante a largo plazo, son decisivos. Muchos residentes, especialmente la población extranjera con alto poder adquisitivo que llega a Barcelona, llevan agendas laborales de 8 a 10 horas diarias o viajan con frecuencia, lo que hace inviable dedicar las 2-3 horas diarias necesarias para el paseo y cuidado de un perro. Para ellos, el tiempo es un lujo, y delegar el cuidado animal se convierte en una necesidad palpable.

El Eixample: Cuna de un lujo que transforma el cuidado animal

El barrio del Eixample, específicamente en zonas como las calles València y Girona, cerca del Passeig de Gràcia, se ha convertido en el epicentro de este nuevo servicio. Este sector ha experimentado una revalorización inmobiliaria de hasta un 25% en los últimos cinco años, con precios por metro cuadrado que alcanzan los 10.000 euros, atrayendo a fortunas internacionales.

¿Cómo un hobby se convierte en una oportunidad de oro en la ciudad condal?

Quim Luna, un paseador de perros con experiencia en la zona, inició su trayectoria de forma inesperada. “Una mujer para la que trabajaba me preguntó si conocía a alguien que pudiera sacar a su perro, y como a mí me gustan mucho, me ofrecí”, relata. Lo que comenzó como un favor puntual, se transformó en una rutina. La demanda en barrios como Eixample, Pau Claris o Passeig Sant Joan es alta, con aproximadamente el 90% de sus clientes siendo extranjeros que no disponen de tiempo. Quim, que llegó a pasear hasta cuatro perros simultáneamente, identificó una clara oportunidad en un mercado en auge que, pese a su creciente popularidad, aún no saturado y ofrece una gran flexibilidad laboral a quienes tienen verdadera pasión por los animales.

Tarifas y profesionalización: Desglose de un servicio de 15 euros la hora

Los precios para este servicio varían, pero Quim explica que la tarifa estándar es de unos 15 euros por hora para un perro y 20 euros si se trata de dos, una cifra que puede parecer modesta individualmente. Sin embargo, los ingresos aumentan significativamente durante periodos de viaje de los propietarios, donde los paseadores pueden cobrar hasta 70 euros al día por alojar y cuidar a los canes en sus propias viviendas o en la de los dueños. Para vivir exclusivamente de esta actividad, se requiere una cartera de al menos 5 a 8 clientes diarios, lo que podría generar ingresos mensuales de entre 1.500 y 2.000 euros. No hay una formación oficial requerida, pero la experiencia y la familiaridad con diferentes razas y comportamientos caninos son fundamentales, ya que los tutores confían un miembro más de su familia valorado en miles de euros.

Adaptación en 48 horas: Clave para paseos grupales seguros

Gestionar paseos grupales requiere habilidad y conocimiento. Quim insiste en que no todos los animales pueden compartir la misma dinámica. “Es importante saber gestionar diferentes energías y comportamientos”, afirma. En su experiencia, la compatibilidad entre perros se detecta rápidamente, normalmente en el primer o segundo día de interacción.

¿Hacia dónde va el futuro de los servicios para mascotas en las grandes urbes?

El auge de los paseadores de perros en Barcelona es solo una pieza de un rompecabezas más grande que dibuja el futuro de las ciudades. Con un mercado global de mascotas que supera los 260 mil millones de dólares, la profesionalización de servicios como el de Quim Luna es inminente. ¿Veremos en los próximos 5 a 10 años una regulación más estricta, la aparición de certificaciones obligatorias o incluso programas universitarios para cuidadores de mascotas? La dinámica de las grandes urbes, donde el estrés y la falta de tiempo son constantes, garantiza una demanda creciente. Ciudades como Huánuco, en Perú, podrían ver replicado este fenómeno a medida que su población adopte estilos de vida más urbanos y las mascotas consoliden su rol de miembros familiares irremplazables. Esto plantea interrogantes sobre la infraestructura urbana futura y cómo nuestras ciudades se adaptarán para acoger a sus habitantes de cuatro patas.

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