Escrito por: Willy Marcellini Ramírez
«Si ves un plan rápido para enriquecerte, es otra persona que trata de enriquecerse contigo rápidamente.»
Naval Ravikant
Hoy, en línea con el último artículo, trataremos de las ganancias maravillosas que encontramos cada vez más en Internet, en las redes sociales e incluso de llamadas telefónicas, gran cantidad de avisos o publicidad relacionada a ganar grandes sumas de dinero, de manera rápida y fácil, y lastimosamente hay muchas personas incautas cayendo en esas redes.
¿Es realmente cierto esto de las ganancias fabulosas?
Cuando ofrecen este tipo de ganancias, normalmente se trata de empresas informales o tan solo páginas web o aplicativos que aparentemente operan en el mundo financiero y no disponen de las autorizaciones necesarias y que a menudo acaban implicadas en estafas multimillonarias. Su forma de funcionamiento u operativa sigue un patrón que siempre se acostumbra a repetir; inician como empresas de apariencia formal y tienen una vida no demasiado larga, puesto que sus propietarios o promotores acostumbran a ir cambiando de público objetivo, e incluso de región o país, donde ubican su base de operaciones. A menudo sus propietarios y directivos tienen antecedentes penales y es muy común que se constituyan como empresas o hacen una buena parte de sus operaciones pasando por paraísos fiscales como las Islas Caimán o similares.
Para atraer y captar a sus clientes hacen campañas de publicidad muy agresivas, sobre todo con técnicas de telemarketing o redes piramidales, muy frecuentemente, ofreciendo rentabilidades altas y fabulosas que las hacen muy atractivas para el común de las personas. Como ya se dijo, últimamente también, han empezado a trabajar mucho a través de Internet, con lo cual pueden ampliar sustancialmente su área de acción o influencia. También gastan mucho en la decoración lujosa de sus oficinas para impresionar a sus clientes. Con esta carta de presentación parece que debe ser imposible dejarse engañar, pero al igual que pasa con el engaño de las “pepitas de oro”, siempre hay personas que caen.
¿Por qué caen? Lo hacen por una combinación de la avaricia con la ignorancia, y las grandes rentabilidades ofrecidas en corto tiempo les hacen caer en el engaño. El perfil de los que son estafados es diverso, pero frecuentemente son los pequeños ahorradores que, tras muchos sacrificios, tal vez de años de trabajo, han conseguido reunir algunos ahorros. Como los bancos les ofrecen una rentabilidad baja, se dejan engañar por aquel que les ofrece rentabilidades grandiosas operando con instrumentos financieros como los derivados, entre ellos CFDs, criptomonedas, futuros y las opciones. En realidad, los derivados son productos muy sofisticados que a menudo no entienden ni las propias personas que los promueven y que en realidad se trata de instrumentos complejos y muy interesantes para cubrir riesgos relacionados con los tipos de interés, los tipos de cambio, entre otros, pero son de alto riesgo cuando se utilizan para especular.
En el Perú, si damos un vistazo a la página web de la SMV (Superintendencia del Mercado de Valores) encontraremos advertencias en caso de recibir invitaciones de invertir, depositar o entregar su dinero; y sorprende encontrar cada vez más nombres de empresas informales que pretenden captar fondos para invertir en páginas web, usualmente constituidas en el extranjero, cuya finalidad es que las personas puedan invertir su dinero en diversos “instrumentos financieros”, commodities en mercados financieros u otras modalidades. Por lo cual debemos saber qué significa realmente “invertir” (lo tratamos en el artículo anterior), y qué es un instrumento de inversión.
Es preciso advertir que cualquier persona nacional o extranjera que desee dedicarse a la captación de dinero en Perú, con el fin de orientar los fondos captados a inversiones en instrumentos u operaciones del mercado de valores, debe contar previamente con autorización de funcionamiento de la Superintendencia del Mercado de Valores para realizar dicha actividad. En tal sentido, las únicas personas jurídicas autorizadas para actuar como agentes de intermediación en el mercado de valores son las que aparecen publicadas en el directorio de la SMV.
Para quien tenga sus ahorros y no tiene deseos de formar parte de la lista inacabable de estafados por este tipo de ofertas, conviene tomar algunas medidas. Por ejemplo, hay que trabajar sólo con empresas autorizadas, que tengan solvencia probada o verificada, y de las que se disponga de buenas referencias. Por tanto, se recomienda al público no dejarse sorprender y tener cuidado con las invitaciones para entregar, depositar o invertir su dinero en organizaciones que no cuenten con autorización o supervisión, y sólo hay que invertir en productos que se entiendan y que se adapten al perfil de riesgo y la rentabilidad deseada.




