La población indocumentada en Estados Unidos: una visión general
En Estados Unidos, más de 11 millones de personas residen de manera indocumentada, constituyendo un cuarto de la población extranjera del país. Según el último censo de 2022, el 77% de estas personas ha vivido en el país durante más de cinco años, una estadística que resalta el arraigo de esta población. Aunque calcular el número exacto de migrantes irregulares es complejo, el gobierno utiliza los registros de impuestos como una herramienta clave, ya que declarar ingresos es obligatorio independientemente del estatus migratorio. Organizaciones independientes estiman que el número de indocumentados podría alcanzar hasta los 14 millones, una cifra que contrasta con los aproximadamente 6 millones de personas que cuentan con permisos temporales de residencia. Entre estas, 2.6 millones esperan una respuesta a sus solicitudes de asilo político, principalmente provenientes de países latinoamericanos, y 540,000 están inscritos en el programa DACA, que protege a jóvenes que llegaron al país siendo menores de edad.
Orígenes y distribución geográfica de los migrantes indocumentados
México sigue siendo el principal país de origen de los migrantes indocumentados, representando el 40% del total. Sin embargo, en la última década, esta cifra ha disminuido un 28%, mientras que las migraciones desde otros países como Venezuela y Colombia han aumentado de manera significativa. Los migrantes venezolanos han crecido un 433% en los últimos diez años, alcanzando los 320,000, mientras que los colombianos han aumentado un 85%, con un total de 240,000. Además, la población de migrantes guatemaltecos, hondureños y brasileños ha mostrado un crecimiento constante, reflejando cambios en las dinámicas migratorias hacia Estados Unidos. En cuanto a la distribución geográfica, los estados de California, Texas, Florida, Nueva York, Nueva Jersey e Illinois concentran al 56% de los migrantes indocumentados. Esto representa una disminución significativa en comparación con 1980, cuando el 80% de esta población vivía en esos seis estados. Hoy, los indocumentados se han dispersado por todo el país, asentándose incluso en áreas rurales.
Políticas de deportación masiva bajo Trump
Donald Trump, tras su regreso a la Casa Blanca, ha reiterado su intención de deportar al mayor número posible de migrantes indocumentados. Según sus declaraciones, se enfocará inicialmente en aquellos con antecedentes penales, que suman alrededor de 425,431 personas según el sistema judicial estadounidense. Sin embargo, un análisis más detallado muestra que los delitos atribuidos a esta población suelen ser de carácter menor. En 2024, el 22% de las acusaciones correspondieron a infracciones de tráfico, como conducir sin licencia o con luces rotas, algo que afecta de manera desproporcionada a los indocumentados, quienes no pueden obtener permisos de conducción en la mayoría de los estados. Por otra parte, los delitos relacionados con la inmigración representaron el 18% del total, abarcando acciones como entrar al país de manera irregular o regresar tras una deportación previa. Otros delitos incluyen robos (7%) y crímenes relacionados con drogas (6%). Pese a estas cifras, en los últimos años menos de la mitad de los deportados tenía antecedentes penales, lo que pone en entredicho el discurso que asocia la migración irregular con la criminalidad.
Tendencias históricas de deportaciones
Las deportaciones masivas no son exclusivas de Trump. Durante el mandato de Joe Biden, en 2024, se deportaron 271,484 personas, superando los niveles anuales de la administración Trump. No obstante, Barack Obama lidera las cifras históricas, con más de 400,000 deportaciones en 2012, principalmente realizadas en la frontera sur. Una de las diferencias clave en las políticas de Trump radica en su enfoque en redadas masivas en ciudades alejadas de la frontera, como Nueva York, Los Ángeles y Chicago, que albergan a comunidades migrantes consolidadas. Estas áreas son conocidas como “ciudades santuario”, ya que limitan su cooperación con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). En estas ciudades, los migrantes indocumentados pueden acceder a identificaciones estatales y, en algunos casos, obtener licencias de conducir, lo que facilita su integración a la sociedad local. Sin embargo, Trump ha prometido firmar una orden ejecutiva que permita a ICE operar en estas jurisdicciones, lo que amenaza con desestabilizar los derechos de los migrantes y su acceso a servicios esenciales como salud y educación.
El sistema de asilo bajo presión
Las solicitudes de asilo en Estados Unidos han aumentado significativamente, alcanzando las 456,750 en 2023. La mayoría proviene de cubanos y venezolanos, quienes buscan protección ante crisis políticas y económicas en sus países de origen. Sin embargo, Trump ha anunciado la eliminación de CBP One, una aplicación móvil implementada por Biden para agilizar la programación de citas de asilo. Este cambio ha provocado la cancelación de 30,000 citas, aumentando la incertidumbre para quienes esperaban regularizar su situación. Durante la pandemia, el sistema de asilo estuvo prácticamente suspendido debido al Título 42, una medida implementada por Trump que permitía expulsar a migrantes de inmediato sin permitirles solicitar asilo. Aunque esta normativa fue aplicada mayoritariamente durante la administración de Biden, su impacto sigue siendo objeto de controversia.
Amenazas al derecho a la ciudadanía por nacimiento
Una de las propuestas más polémicas de Trump es la abolición del derecho a la ciudadanía por nacimiento, garantizado por la Constitución de Estados Unidos. Actualmente, 4.4 millones de niños tienen al menos un padre indocumentado, y este derecho ha sido una de las pocas vías para que las familias migrantes puedan regularizar su situación. Si se elimina esta disposición, el futuro de estas familias se verá gravemente afectado, intensificando la crisis migratoria y reduciendo aún más las opciones de integración para millones de personas.
Un futuro incierto para millones de personas
Los retos que enfrentan los migrantes indocumentados en Estados Unidos reflejan una compleja realidad marcada por políticas restrictivas y cambios constantes en las normativas migratorias. Desde el aumento de deportaciones hasta la eliminación de derechos fundamentales, las propuestas de Trump plantean un futuro incierto para millones de personas que han hecho de Estados Unidos su hogar. Ante esta situación, es crucial que se implementen políticas que equilibren la seguridad nacional con el respeto a los derechos humanos y la dignidad de quienes buscan una mejor vida.




