Con el inicio de la temporada de lluvias en Huánuco —entre los meses de septiembre y noviembre—, la quebrada Ancoragra se perfila nuevamente como una amenaza latente para cientos de familias que residen en sus laderas. El cauce, colmatado de rocas y desechos, no ha sido intervenido en los últimos dos años debido a la paralización de una obra de encauzamiento, lo que ha generado preocupación entre dirigentes vecinales y autoridades locales.
Roger Hidalgo, alcalde de Amarilis, advirtió públicamente que, en caso de activarse un huaico, las zonas altas del cerro Pomares podrían sufrir consecuencias catastróficas. Según indicó, actualmente hay entre 200 y 300 viviendas asentadas directamente en el lecho de la quebrada, muchas de ellas ya notificadas formalmente por estar en zonas de alto riesgo.
Dirigentes vecinales de la zona de Angoragra han solicitado con insistencia que se retomen los trabajos de “encabezamiento” de la quebrada, es decir, el encauzamiento y limpieza del tramo alto. Según indicaron, parte del material que obstruye el cauce proviene de arrastres naturales, pero otra porción correspondería a desmonte dejado por una empresa constructora que abandonó las obras.
En declaraciones recogidas por el dirigente comunal apellidado Luna, se afirmó que la situación ha empeorado debido a la permanencia de los residuos dejados por dicha empresa. Además, lamentó que las familias asentadas en la quebrada se resistan a la reubicación, pese a los constantes llamados de las autoridades.
Según explicó Hidalgo, la Municipalidad de Amarilis ya ha realizado gestiones para reactivar el proyecto, pero hasta la fecha no se ha logrado respuesta del Gobierno Regional. “La quebrada no solo representa un peligro ambiental, sino también humano. No podemos seguir esperando a que ocurra una tragedia para actuar”, declaró.
A pesar de las advertencias, la expansión urbana informal continúa avanzando en pleno cauce de la quebrada. El municipio ha emitido reiteradas notificaciones, pero según informó el propio alcalde, muchos vecinos han hecho caso omiso, priorizando la permanencia en sus viviendas.
“La responsabilidad también recae en quienes, pese a saber que están en zona de huaico, siguen construyendo. Si no se actúa ahora, las consecuencias pueden ser irreversibles”, enfatizó el alcalde Hidalgo.
La quebrada Ancoragra ha sido históricamente reconocida como una vía de huaicos, y su activación en temporadas de lluvia podría arrasar con todo a su paso. Especialistas en gestión de riesgos han alertado que la colmatación actual podría multiplicar el impacto destructivo en caso de un deslizamiento importante.




