¿Qué tan eficaces son las clases virtuales?

Escribe  (*)Jimmy Grover Flores Vidal

 

Con la aparición del coronavirus en el Perú, el estilo de vida y los planes que teníamos todos cambiaron de la noche a la mañana, teniendo que quedarnos confinados en las casas, o bien con los movimientos restringidos. El mundo se paraliza, y todo con el objeto de hacer frente al avance de contagios que está colapsando las urgencias médicas de medio planeta.

Ante la imposición de estas nuevas medias el sistema educativo se ha visto afectado ya que los niños y jóvenes están siendo obligados a permanecer en sus casas, y a los docentes a sustituir las ya acostumbradas clases presenciales por la educación online. Pero aquí surge la interrogante que nos venimos haciendo todos ¿Que tan eficaces son las clases remotas o es simplemente una solución adaptada en esta situación excepcional que vivimos? Frente a este cambio se hace imprescindible hacer un estudio sobre esta nueva modalidad de enseñanza-aprendizaje.

Desde el primer momento en que se decretó el cierre de los centros educativos, éstos se vieron de la necesidad de trabajar y diseñar proyectos para impartir  educación en casa. Básicamente trasladar la metodología clásica de aprendizaje a un entorno virtual”. Pero asistir a una educación virtual no solo supone superar las barreras del contacto físico sino es un cambio de paradigma radical al que hay que acostumbrarse.

Frente a este nuevo modo de impartir educación online y, si actualmente tienes algún hijo asistiendo a este tipo de formación, habrás notado que las clases ya no consisten en un orador hablando sobre algún tema de interés y los alumnos atendiendo y tomando notas desde casa; sino que ese formato usado por mucho tiempo se ve desfasado puesto que el estudiante está rodeado de estímulos que lo hacen distraerse constantemente. En este sentido, lo que la educación online busca es que los “alumnos sean creadores de su propio conocimiento. En este proceso, el docente ejerce de guía mediante el diseño de actividades y experiencias de aprendizaje, buscando no solo el conocimiento de sus alumnos sino una serie de habilidades y competencias que de la manera tradicional (presencial) serían impensables”.

Como se ha mencionado al comienzo de este artículo, la crisis de la pandemia ha obligado que todos debamos improvisar y cambiar los paradigmas, y pese a que siempre nuestro enfoque son los alumnos debemos de tener en cuenta y hacernos la siguiente pregunta: ¿Qué hay de los padres y los docentes? “El primer día de clase online observar una crisis de ansiedad en los padres y la desesperación por enfrentarse a algo nuevo”, ha sido la reciente adopción de este modelo “forzoso” y que define bien cómo está siendo el cambio en buena parte de los hogares.

De la noche a la mañana, todos los miembros de la familia nos encontramos recluidos en casa y también compartiendo espacios, que en muchas ocasiones, son minúsculos. Muchos padres trabajando remotamente desde algún lugar de la casa y compartiendo esto con las tareas domésticas y a la vez dedicando una gran cantidad de tiempo a la supervisión de la educación de sus hijos. Ahora se tiene un horario escolar en donde se comparte los recreos de los niños con el trabajo de los adultos; la nueva rutina necesaria porque el confinamiento como lo explican las autoridades no significa vacaciones.

Una conexión a internet que se ve reducida en su velocidad por el uso masivo, una computadora y una webcam (por lo general, ya integrada en la mayoría de los dispositivos). Es lo indispensable para celebrar una clase a distancia y con excelentes resultados. Sin embargo, ante esta nueva modalidad de enseñanza surge una pregunta compleja: ¿se pierde mucho cuando la formación es virtual en lugar de presencial?

“Obviamente esta es una situación excepcional para todos, debemos de tener en cuenta la importancia de las clases presenciales para el desarrollo de habilidades que de la manera online sí quedan en un segundo plano de forma inevitable por ejemplo: el desarrollo de habilidades sociales, el trabajo en equipo (aunque se da mayor importancia a los trabajos grupales en documentos compartidos, no es igual que hacerlo físicamente) y, para los más pequeños la importancia del juego con sus compañeritos… son aprendizajes que mientras dure esta situación podemos resolver sin problemas pero, lógicamente esta no es la situación ideal para nadie… tampoco para la educación”.

El contacto humano cuenta con ese punto adicional que lo hace superior a cualquier formación virtual o empleo de nuevas tecnologías. La crisis del coronavirus pasará pero éste nos dejará un legado importante en lo que respecta al cambio de hábitos, dejando como enseñanza que: esta situación, “ha hecho ver la necesidad de actualización y formación a los docentes. Quienes en gran número no estaban formados en metodologías activas y en uso pedagógico de la tecnología lo cual se refleja con grandes dificultades para afrontar este reto. Sin duda, esta situación supondrá un cambio en la educación de cómo tradicionalmente la conocemos”.

*Magister Gestión Tecnológica Empresarial

Docente Universitario