El fútbol peruano enfrenta un período de incertidumbre y controversia tras revelaciones continuas de supuestos arreglos en partidos de la Liga 1, aumentando la presión sobre los equipos y la Federación Peruana de Fútbol (FPF) para tomar medidas decisivas. Las acusaciones hechas públicas por el exárbitro FIFA Fernando Chapell, han puesto en el ojo del huracán a clubes como Deportivo Garcilaso, Los Chankas, y Unión Comercio, con la posibilidad de que se sumen más equipos a la lista de involucrados en estas prácticas ilícitas.En el contexto internacional, casos similares han resultado en sanciones severas. En Italia, el escándalo Calciopoli llevó a la descalificación de la Juventus a la segunda división y a la imposición de penalizaciones a otros clubes importantes. De manera similar, en Costa Rica, el Puerto Golfito FC fue sancionado con diez años sin participación en actividades federadas.
Estos precedentes internacionales plantean un escenario sombrío para los clubes peruanos involucrados, si se confirman las acusaciones. La FPF se enfrenta al desafío de investigar de manera exhaustiva y aplicar, de ser necesario, sanciones que refuercen la integridad del fútbol nacional.




