La seguridad aérea depende en gran medida de las comunicaciones claras y precisas entre la cabina de vuelo y la torre de control, un aspecto crucial que a menudo se pasa por alto al abordar un avión. Aunque muchos pasajeros consideran el requerimiento de activar el “modo avión” como una simple formalidad, existe un fundamento técnico sólido detrás de esta medida, destinada a prevenir interferencias electromagnéticas que podrían comprometer la navegación y la comunicación. El espectro de radiofrecuencias, utilizado tanto por los dispositivos móviles como por los sistemas de comunicación aeronáutica, es limitado y susceptible a saturación.
Según la investigación publicada por El Comercio, la persistencia de esta solicitud, incluso en la era moderna, subraya la importancia de mitigar los riesgos potenciales derivados del uso de dispositivos electrónicos durante el vuelo.
La función “modo avión” actúa como un interruptor general para las transmisiones inalámbricas del teléfono, desactivando las conexiones celulares. Si bien permite reactivar manualmente funciones como el Bluetooth y el Wi-Fi, la Administración Federal de Aviación (FAA) de los Estados Unidos mantiene una estricta prohibición sobre el uso de teléfonos móviles durante el vuelo debido al riesgo inherente de interferencia con los sistemas de navegación críticos de la aeronave. En un entorno donde la precisión es vital, cualquier perturbación, por mínima que sea, puede tener consecuencias significativas.
Jaimes García, piloto profesional colombiano conocido en TikTok como @captainjaimesgarcia, destaca que las ondas electromagnéticas emitidas por los teléfonos móviles pueden afectar las lecturas de los instrumentos en la cabina, llegando incluso a provocar una despresurización simulada. Además, la recepción de señales erróneas sobre la ubicación de la aeronave podría poner en peligro la seguridad del vuelo. El creciente número de pasajeros que utilizan sus dispositivos simultáneamente podría sobrecargar las redes inalámbricas terrestres, exacerbando aún más el problema.
A pesar del blindaje que poseen los aviones comerciales, no son inmunes a las interferencias. Las señales emitidas por múltiples dispositivos pueden colisionar con las frecuencias utilizadas para la comunicación entre la aeronave y la torre de control, dificultando la transmisión de información esencial. Estas comunicaciones son vitales para coordinar el tráfico aéreo, recibir actualizaciones meteorológicas y responder a posibles emergencias.
La FAA ha recopilado informes sobre incidentes sospechosos de interferencia en los sistemas de comunicación y navegación, los cuales han sido registrados en el Sistema de Informes de Seguridad de la Aviación de la NASA y en el sistema de informes de dificultades de servicio de la FAA. Estos informes, aunque no siempre concluyentes, sirven como una advertencia sobre los riesgos potenciales y refuerzan la necesidad de seguir las recomendaciones de seguridad a bordo. La tecnología de los teléfonos móviles está en constante evolución, pero la infraestructura de los aviones requiere aún mantener estos protocolos.




