¿Qué motivó a Roberto Prevost a obtener la nacionalidad peruana conseguir brevete y preferir el español a su lengua materna

El impacto de la elección de Robert Prevost como León XIV resuena con fuerza en el Perú, especialmente en Chiclayo. Más allá del reconocimiento global que ahora disfruta la ciudad norteña, este evento destaca la profunda conexión del nuevo pontífice con la realidad peruana, evidenciada por la posesión de su Documento Nacional de Identidad (DNI) y su afiliación al Seguro Integral de Salud (SIS). Este gesto, inusual entre misioneros, subraya su identificación con el país que lo acogió por décadas y donde desarrolló su labor pastoral. La Iglesia Católica peruana celebra este vínculo como un reconocimiento a la fe y al compromiso social del pueblo peruano.

Según la investigación publicada por El Comercio, la elección de Prevost ha puesto a Chiclayo en el mapa mundial, atrayendo la atención de medios internacionales que previamente desconocían la existencia de esta ciudad del norte peruano.

La trayectoria de Prevost en el Perú se remonta a los años 80, consolidándose a lo largo de casi cuarenta años de servicio y dedicación. Su obtención del DNI peruano en 2015, actualizado posteriormente a la versión electrónica, y su afiliación al SIS en 2023, son muestra de su integración a la sociedad peruana. Incluso, contaba con una licencia de conducir vigente durante una década, sin registrar infracciones, un dato que resalta su apego a las normas y su vida cotidiana en el país. La labor misionera de Prevost, como explica el teólogo e historiador Juan Miguel Espinoza, lo llevó a conectar profundamente con las comunidades locales, adoptando su cultura y costumbres.

La decisión de Prevost de nacionalizarse peruano, si bien no es común entre los misioneros, refleja un fuerte sentido de pertenencia y una identificación con el país que lo recibió. Como explica el teólogo, esta acción manifiesta el deseo de algunos misioneros de expresar su vínculo afectivo con la tierra que los ha acogido y enriquecido a lo largo de los años.

El sacerdote jesuita Rafael Fernández Hart, rector de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, resalta que la nacionalización de un misionero requiere una justificación sólida. En el caso de Prevost, su nacionalidad era necesaria debido al Concordato entre el Vaticano y el Perú, que estipula que los obispos deben ser peruanos. Sin embargo, Fernández Hart enfatiza que la decisión de Prevost va más allá de un simple trámite administrativo, reflejando su deseo genuino de integrarse y servir al pueblo peruano.

La mención de Chiclayo en español durante su primer discurso como Papa, calificada por Fernández Hart como “espontánea, disruptiva y extraordinaria”, es interpretada como una muestra de su cercanía con el Perú. Este gesto se alinea con el precepto del Papa Francisco de dirigir la atención de la Iglesia Católica hacia las periferias, donde la pobreza y la vulnerabilidad son más acentuadas. Espinoza destaca que Prevost, formado en las periferias del Perú, ha llevado esa experiencia al centro del catolicismo, hablando en una lengua que representa a muchos grupos empobrecidos y marginados.