Lo sucedido con el techo del estadio Heraclio Tapia, desnuda la forma de cómo se mal utiliza el dinero del pueblo, pues es dinero de quienes pagamos impuestos que llegan a través de altos presupuestos. El problema es que las autoridades coimeras reciben los diezmos y después no les interesa la calidad de obra que ofrecen a sus comunidades; y encima los ingenieros supervisores también reciben lo suyo para hacerse de la “vista gorda”, es decir, no informar sobre las deficiencias que tiene la obra, sino por otro lado, certifican las valorizaciones para así recibir más diezmo.
Desgraciadamente, la Contraloría de la República destapa la corrupción y solo recomienda realizar procesos a la fiscalía y a la institución para los procesos administrativos, pero si se tiene un jefe coludido, este los absuelve y punto.
Cuántas obras en nuestro departamento han quedado inconclusas, construidas con materiales deficientes, carreteras llenas de huecos y solo rellenadas con tierra, colegios que se caen a poco tiempo de ser inaugurados. Pues claro, con las coimas que pagan ya no les alcanza para poner materiales de calidad como lo exige el proyecto.
Esto está pasando con el agua y desagüe de Ambo, donde la empresa no puede levantar las observaciones y ya ha solicitado 20 plazos para concluir la obra. Y en buena hora que el Gobierno Regional se niegue a recibirla porque está mal construida.
Ojalá que las garantías exigidas a las empresas puedan resarcir los daños, incluso a rehacer lo mal hecho, como los techos del estadio construidos con fierros negros delgados y no de acero o al menos bien soldados y reforzados.
Las autoridades, una vez que reciben “su parte” no les importa cómo lo hagan, y de seguro la fiscalía se hará de la vista gorda. Pero si proceden como debe ser nos rectificaremos. Ya es tiempo de sancionar a las autoridades que avalaron esta cochinada de obras.



