Qali Warma investiga robo de alimentos en colegio

Niños de primaria aguardan a la hora de la comida. Se muestran preocupados porque tal vez no reciban su alimento de Qali Warma. Aparentemente, algunos profesores les dijeron que ya recibirán o que se han malogrado; sin embargo la verdad sería otra, los profesores se llevarían los alimentos.
Esta práctica habría comenzado en 2016, cuando cambió la junta directiva de la Asociación de Padres de Familia (Apafa) de la I. E. de Bellabamba, centro poblado del distrito de Puños, provincia de Huamalíes. Según Abelardo Caqui Espinoza, uno de los papás que frenaron el abuso, “año tras año” los directores del plantel hacían sobrar los alimentos que eran para sus hijos y los desaparecían en los meses de vacaciones.
Como si tuvieran de sobra. Abelardo cuenta que una maestra, descubrió por casualidad que en uno de los tres almacenes del plantel había productos empaquetados, listos para ser llevados. Los padres les pidieron a los docentes implicados, Wilfredo Tarazona Trujillo y Edgardo Ordóñez Aro, ver los productos guardados pero se opusieron. Les advirtieron que los alimentos que sobraron en el año debían repartirlo en diciembre, tampoco aceptaron. Entonces los padres organizados con el apoyo del alcalde Clemente Caqui Gómez, le quitaron por la fuerza las llaves y descubrieron gran cantidad de alimentos, no solo frescos, sino muchos de ellos vencidos.
“Nosotros vimos que Wilfredo, manejaba los alimentos a su criterio, como le daba la gana. Cuando reclamábamos decía que yo soy el que maneja, no ustedes. No tienen por qué meterse para nada, ni los padres ni nadie. El profesor era autoritario”, cuenta Clemente, sobre los manejos de Wilfredo Tarazona, que fungía de amo y señor.
De acuerdo a fuentes confiables de Qali Warma, que ya investiga el caso, informaron a que el costo de los productos acumulados supera los seis mil soles.
“En la UGEL no nos atendieron rápido, querían quede ahí nomás, querían hacerlo pasar como que no hay delito. Le están acusando por gusto, no tienen nada. Así nos han dicho”, denunció el indignado alcalde de Bellabamba, Clemente Caqui.
Cuando Abelardo abre la puerta del otro almacén, dos niños se abalanzan sobre las galletas enriquecidas con quinua, pero su papá les prohíbe comerlos, y los pequeños tratan de aguantarse el atojo. Paradójicamente, la desnutrición crónica infantil en el distrito de Puños, bordea el 50 %, pero al parecer, los docentes no solo se llevaban los alimentos de los desnutridos, sino que preferían malograrlos o esconderlos para los roedores. En este centro de acopio, a unos metros de la carretera, están los costosos potes de mantequilla Gloria, conservas de pollo y atún, aceites, galletas, fideos que no se deben comer, porque vencieron en el 2015. A un costado hay lentejas, combinadas con heces de roedor, confundidos con el hedor de sus orines.
Estas y otras graves acusaciones hacen los padres de familia.