La posible tregua en Ucrania marca un giro inesperado en la geopolítica europea. A principios de año, el presidente ruso, Vladimir Putin, rechazaba de manera tajante cualquier alto al fuego temporal. Ahora, la situación parece haber cambiado drásticamente tras un mes de movimientos significativos en el tablero internacional y en el frente de batalla.
Según la investigación publicada por The New York Times, el Kremlin muestra ahora un aparente interés en considerar la propuesta de cese al fuego de 30 días planteada conjuntamente por Ucrania y Estados Unidos el pasado martes.
Este cambio de postura surge después de un periodo en el que las fuerzas rusas han logrado avances en un enfrentamiento clave en territorio ucraniano. Adicionalmente, la política exterior estadounidense, liderada por el presidente Trump, ha dado un vuelco, generando tensiones con aliados tradicionales de Washington y críticas directas al presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, durante su visita a la Casa Blanca.
Dmitri S. Peskov, portavoz del presidente Putin, declaró a los periodistas el miércoles que el Kremlin está analizando “cuidadosamente” los resultados de las conversaciones del martes entre Estados Unidos y Ucrania, así como su petición de un alto el fuego de un mes. Peskov anticipó que esperan que Estados Unidos informe a Rusia en los próximos días sobre “los detalles de las negociaciones que tuvieron lugar y los entendimientos que se alcanzaron”.
Asimismo, el portavoz ruso insinuó la posibilidad de una nueva conversación telefónica entre Putin y Trump, lo que sugiere que el Kremlin considera la propuesta de cese al fuego como parte de un proceso diplomático más amplio. Este acercamiento se produce en un contexto donde las relaciones entre Moscú y Washington han experimentado cambios notables, incluyendo la reciente designación de un nuevo embajador estadounidense en Rusia, marcando un hito en la comunicación bilateral.
La iniciativa conjunta de Estados Unidos y Ucrania representa un elemento de complejidad para Putin, tensando la balanza entre su ambición de una victoria contundente en Ucrania y su deseo de mantener una relación estrecha con Trump. Expertos señalan que la postura del Kremlin podría estar influenciada por la búsqueda de una solución que le permita consolidar ganancias territoriales sin comprometer su influencia en la escena internacional.



