Vecinos del centro de Huánuco expresaron su malestar luego de que el Puente Calicanto, uno de los patrimonios históricos más emblemáticos de la ciudad, quedara con restos de comida y gran cantidad de residuos plásticos tras una conferencia y actividad protocolar vinculada al lanzamiento de la Festividad de Los Negritos de Huánuco, programada para este 18 de enero.
Según los testimonios recogidos en la zona, luego del evento —promovido por la Dirección Regional de Comercio Exterior y Turismo (Dircetur) y el Gobierno Regional— el lugar se vio convertido en un espacio con apariencia de basural, con platos, cucharas y otros descartables esparcidos en el suelo, además de restos de alimentos. Para los vecinos, esto no solo genera incomodidad y contaminación, sino que transmite una imagen contradictoria en una ciudad que busca fortalecer su identidad cultural y atraer visitantes.
“Es un mal ejemplo”, cuestionaron, al señalar que quienes impulsan actividades culturales deberían ser los primeros en cuidar el patrimonio y garantizar que los espacios donde realizan actos públicos queden limpios. La preocupación no se centró únicamente en la estética del lugar, sino en el mensaje que se proyecta cuando un atractivo turístico termina rodeado de desperdicios.
El reclamo vecinal fue directo: consideran inaceptable que un lugar histórico como el Puente Calicanto sea usado para eventos sin que exista un control posterior del orden y la limpieza. Indicaron que el puente, en horas de la noche, quedó con residuos visibles, generando un clima de suciedad y contaminación que afectó a quienes transitan o viven cerca.
En particular, resaltaron la presencia de plásticos y utensilios descartables utilizados para servir comida (como locro), los cuales habrían sido arrojados “por doquier”. Para los residentes, la escena se vuelve más grave porque el puente es un punto de referencia para visitantes y un símbolo de la ciudad: no se trata de cualquier calle, sino de un espacio con valor histórico y turístico.
Los vecinos sostienen que Huánuco viene recibiendo cada vez más atención por sus festividades y atractivos, por lo que el descuido en un lugar tan visible afecta la percepción pública. En ese sentido, remarcaron que el problema no es la celebración en sí, sino la falta de responsabilidad en el manejo de residuos y en el respeto por el entorno donde se realizan actividades protocolares.
Ante lo ocurrido, los pobladores exhortaron a las autoridades responsables a recoger la basura y limpiar la zona, además de implementar medidas para que este tipo de situaciones no se repita en futuras actividades. Señalaron que no están dispuestos a normalizar que espacios públicos de valor patrimonial queden sucios tras eventos oficiales.
También pidieron que, si se van a desarrollar actos en puntos turísticos, se asegure un plan mínimo: recipientes para residuos, personal de apoyo y retiro inmediato de desperdicios. Para ellos, la contradicción es evidente: mientras se anuncia una festividad tradicional que representa cultura e identidad, el entorno termina deteriorado por prácticas que generan contaminación.
El Puente Calicanto, afirmaron, no puede convertirse en escenario de desorden. Más allá del evento, lo que queda como preocupación central es el precedente: si quienes lideran y organizan actividades culturales no cuidan el patrimonio, ¿quién garantiza el respeto por los espacios históricos que representan a Huánuco frente a sus propios ciudadanos y frente a los visitantes?




