Pueblos sin agua

Parece que fuera mentira, pues en pleno siglo 21 hay poblaciones que siguen consumiendo el agua contaminada de las quebraditas de algunos manantiales de los cerros, ya que para ellos no hay acceso al agua tratada o al agua limpia. 

En la localidad de La Esperanza, a escasos 5 kilómetros de la ciudad de Huánuco, el pueblo sigue consumiendo agua contaminada y, si quiere tomar agua más limpia, tiene que pagar los precios de los intermediarios.

Como se sabe, durante la gestión de Luis Picón se inauguró la obra, puso la primera piedra, se tomó la foto y luego la obra fue abandonada. Mejor dicho, fue una más de la lista de las obras abandonadas. 

Posteriormente, la continuó el incapaz de Rubén Alva, quien gastó muchos más millones más y no logró nada bueno, excepto beneficiarse. 

Luego, como sabemos, continuó el más incapaz de todos, el prófugo Juan Alvarado, quien para variar también destinó muchos más millones en la obra de agua, sin embargo, no solucionó nada.

Estos personajes solamente ofrecieron y no cumplieron con la población. Es triste la realidad, ver familias y niños consumiendo el agua sucia y literalmente envenenándose. 

Imagínese usted la situación en las escuelas más pequeñas, especialmente, las estatales que no tienen presupuesto, donde los niños tienen que usar esta agua contaminada para lavarse y consumirla y, en ese proceso, supuestamente, combatir la COVID, ¿Es esto justo?

¿Cómo se puede combatir la pandemia si se tiene agua contaminada? ¿Cómo poder tener una población sana si toman agua sucia de las acequias que bajan de las lagunas de Mancapozo

Es vergonzosa esta realidad y no solo en La Esperanza sino también en toda la región. Ejemplo de ello es lo que sucede en las localidades de Pilco Marca y Amarilis, que esperan por muchos años ampliación del servicio de agua potable de Huánuco.

Es un crimen realmente lo que está sucediendo en La Esperanza y en todo el departamento. La corrupción e incapacidad de las exautoridades ha generado y sigue haciendo mucho daño a la región.

Peor aún, en la actualidad el gobernador encargado está atado de manos por el Jurado Nacional de Elecciones que no le emite su constancia respectiva. 

Sin tener ese documento, no puede realizar el pago de las obras, porque no se tiene cómo acreditar las funciones con el Ministerio de Economía y Finanzas.

Si hay algo que se tiene claro es que Huánuco no puede esperar tres meses más para que el JNE haga su trabajo. Esperemos que pronto se solucione por el bien de nuestra región.