El Gobierno Regional de Huánuco habría abandonado por completo a distritos históricamente olvidados como Puños y Monzón, según denunció el consejero delegado Ricardo Prado. Las declaraciones apuntan directamente al gobernador Antonio Pulgar, a quien responsabiliza por la ausencia de proyectos estratégicos, la parálisis de obras básicas de saneamiento y una crisis sanitaria que —a juicio del consejero— se agudiza por decisiones políticas selectivas y falta de voluntad.
Prado fue enfático al advertir que en tres años de gestión, la provincia de Huamalíes no ha recibido ni una sola obra de impacto, a pesar de tener, desde hace años, expedientes técnicamente viables en cartera. “No hay resultados. Lo de Puños y Monzón ya no es olvido: es indiferencia institucional”, manifestó.
Entre los proyectos señalados se encuentra una obra de agua y desagüe para Puños valorizada en más de 40 millones de soles, paralizada en el Ministerio de Vivienda pese a que —según declaró— ya se levantaron todas las observaciones técnicas. El expediente, aseguró, fue presentado formalmente al gobernador Pulgar y a ministros en la última visita presidencial a Huánuco, sin respuesta concreta hasta ahora.
Diez años de espera
El distrito de Monzón, también en Huamalíes, espera desde hace más de una década el cambio de su red matriz de agua y desagüe. Prado indicó que, al igual que en Puños, las condiciones técnicas están cumplidas y lo único que impide su ejecución es —según su versión— la falta de decisión política desde el Ejecutivo regional.
“El pueblo ha cumplido. Las autoridades no”, aseveró. Añadió que, desde el Consejo Regional, se han enviado reiterados pedidos formales al gobernador Antonio Pulgar, sin que hasta el momento se haya definido un cronograma de inversión ni se haya activado un mecanismo de atención prioritaria para estas zonas en situación de extrema pobreza.
La situación, de acuerdo con Prado, refleja no solo una fractura institucional, sino una clara desconexión entre la gestión regional y las demandas territoriales más urgentes. “Estamos en el tercer año de gobierno y seguimos esperando luz verde para los proyectos más básicos”, insistió.
Cambios políticos bajo sospecha
El consejero también cuestionó los recientes cambios gerenciales aplicados por el Ejecutivo regional, a los que calificó de “selectivos”. Defendió la gestión del exdirector regional de Educación, William Villavicencio, quien —afirmó— fue retirado pese a cumplir con los estándares y trabajar coordinadamente con el Consejo Regional.
En contraste, Prado criticó que no se haya producido ningún cambio en el sector Salud, a pesar de que —según dijo— existen “serias evidencias de corrupción” en redes como Leoncio Prado y Huamalíes. Señaló que algunos directores “están atornillados” en sus cargos con respaldo político, mientras los resultados son alarmantes: aumento de anemia, deficiencia en gasto público y ausencia de mejoras estructurales.
“Se cambia a quienes sí trabajan, y se protege a quienes fallan. La población ya no confía”, declaró, advirtiendo que esta situación refuerza la sensación de impunidad y clientelismo dentro del aparato regional.
Emergencia en salud sigue sin respaldo
Finalmente, el consejero reveló que ya se propuso declarar en emergencia el sector Salud en Huánuco, como medida para afrontar las múltiples limitaciones operativas. Entre los problemas señalados figuran la escasez de personal médico, infraestructura deficiente y falta de equipos adecuados en centros de atención primaria.
El dato
Prado insistió en que los indicadores negativos en salud pública son evidencia suficiente de una crisis estructural. Según expresó, el Ejecutivo regional sigue actuando con lentitud, cuando la situación exige medidas urgentes. “El tiempo político se está acabando. No podemos cerrar esta gestión sin haber hecho nada por los más pobres”, concluyó.




