Protestas y controversia: Boluarte enfrenta descontento en su regreso a Apurímac

La presidenta Dina Boluarte realizó una visita a la región de Apurímac, su ciudad natal, marcando su regreso después de varios meses de protestas en su contra que dejaron más de 50 fallecidos en todo el país. La llegada de la jefa de Estado estuvo fuertemente resguardada por la Policía Nacional del Perú (PNP), con la presencia de varios buses de seguridad para evitar posibles manifestaciones en su contra.

Durante su visita, Boluarte prometió más obras para la región con el objetivo de cerrar las brechas existentes. En su discurso, enfatizó la importancia de la unidad en Apurímac, a pesar de que en los meses anteriores enfrentó fuertes protestas y pedidos de renuncia en esta ciudad.

La presidenta mencionó a Micaela Bastidas, una luchadora histórica contra la represión, y destacó la descendencia heroica de Apurímac. Sin embargo, su visita no estuvo exenta de manifestantes en contra de su presencia, quienes portaban carteles y banderas en señal de rechazo.

Además, se denunció que efectivos vestidos de civil intervinieron a algunos pobladores para verificar sus identidades y antecedentes. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) previamente señaló que las muertes durante las protestas podrían considerarse una “masacre.”

La visita de la presidenta a Apurímac es un intento de reconciliación después de meses de tensiones, pero la polarización en la región aún es evidente. La seguridad y el respeto a los derechos humanos continúan siendo temas importantes en medio de esta situación delicada.