Protegiendo nuestro legado cultural en Huánuco

El patrimonio cultural de Huánuco enfrenta una amenaza inminente con la ilegal demolición de estructuras del histórico colegio San Luis Gonzaga. Esta acción, aparentemente impulsada por una orden unilateral y distante del monseñor Nery, administrador apostólico de la Diócesis de Huánuco, constituye un flagrante desprecio por el legado y la identidad de nuestra ciudad. Respetamos profundamente la fe católica y sus prácticas, pero cuando éstas transgreden el resguardo de nuestro patrimonio cultural, es imperativo levantar la voz.

La ciudad de Huánuco alberga edificaciones de significativa importancia histórica y religiosa que han sido reconocidas como patrimonio. Sin embargo, la ausencia de la iglesia del colegio San Luis Gonzaga en la lista oficial de monumentos protegidos plantea serias preguntas sobre criterios y transparencias en la protección de nuestro legado. Instamos al administrador apostólico y a las autoridades eclesiásticas a que honren y preserven estos monumentos sagrados, que reflejan la rica tapestría cultural y espiritual de Huánuco.

La solución a este desafío cultural es una supervisión más rigurosa y la implementación de políticas claras que eviten la destrucción no regulada de edificios históricos. La Dirección Desconcentrada de Cultura de Huánuco, heredera de las responsabilidades del Instituto Nacional de Cultura, debe ejercer su autoridad y expresarse sin demora ante tales actos que menoscaban nuestro patrimonio.

Además, es crucial que las autoridades municipales y regionales, incluyendo al señor alcalde y al gobernador, tomen una postura firme en la defensa de nuestra historia y tradiciones. Se debe instaurar un diálogo entre la Iglesia y el Estado para garantizar que todas las intervenciones en estructuras históricas se realicen con el debido respeto y dentro de los marcos legales establecidos.

Cerramos esta editorial con un llamado a la conciencia colectiva: ¿Nos mantendremos como espectadores mientras se borran las huellas de nuestra herencia o seremos guardianes activos de nuestra historia? El respeto por nuestro pasado es un reflejo de nuestro respeto por nosotros mismos y por las futuras generaciones. Es hora de que aquellos con la custodia de nuestro patrimonio cultural actúen con la responsabilidad que su cargo exige. Que la preservación de Huánuco y sus tesoros culturales sea una prioridad indiscutible para todos.