La esperanza de ver en marcha la puesta en valor del complejo arqueológico de Kotosh volvió a postergarse. En su visita a Huánuco como parte del IX Consejo de Estado Regional, el ministro de Cultura, Alfredo Martín Luna Briceño, reconoció que el emblemático sitio continuará a la espera de intervenciones reales, a pesar de que —según sus propias palabras— ya cuenta con un Proyecto de Inversión Pública (PIP) aprobado.
“Todo es gradual, nada se hace de un día para otro”, declaró el titular del sector Cultura al ser consultado sobre el futuro de Kotosh, dejando claro que no se ejecutará ninguna obra inmediata durante el actual periodo de gobierno. En su lugar, explicó que el Ejecutivo trabaja en una “hoja de ruta” para que las siguientes gestiones asuman los proyectos.
Aunque remarcó que existe la voluntad de programar acciones urgentes, no ofreció fechas, montos ni plazos para la ejecución del PIP. La ambigüedad ha generado incertidumbre en autoridades y ciudadanos, que esperaban anuncios concretos y no solo declaraciones.
Sin cronograma y presupuesto
Pese a confirmar que el proyecto de electrificación del sitio arqueológico de Kotosh está técnicamente aprobado, el ministro evitó comprometer un cronograma de ejecución. Al ser consultado sobre plazos, respondió: “No tengo un plazo, pero sí le puedo decir que es parte de nuestras acciones a dejar”.
El ministro subrayó que la brevedad del gobierno de transición limita su capacidad de implementar grandes obras, pero sostuvo que su tarea es “dejar todo listo para que el próximo gobierno ejecute de inmediato”. Sin embargo, no precisó qué etapa concreta dejará avanzada ni si el financiamiento está garantizado.
“No solo hay que declarar, hay que preservar, conservar y activar los sitios arqueológicos como motores de desarrollo regional”, expresó, haciendo énfasis en el turismo como estrategia para dinamizar la economía local.
Aun así, la falta de acciones tangibles en Kotosh —uno de los patrimonios más antiguos del país— preocupa, más aún cuando en visitas anteriores de autoridades se hicieron anuncios similares que no se concretaron.
Kotosh simboliza promesas postergadas
La visita de Luna Briceño coincidió con una ceremonia de entrega de libros en una escuela local, como parte de una campaña de fomento a la lectura promovida por la Biblioteca Nacional. En ese marco, expresó su “emoción” por conocer Huánuco y reiteró que regresará “con una buena noticia”, aunque no adelantó de qué se trataría.
Mientras tanto, el sitio arqueológico de Kotosh, con más de 4,000 años de antigüedad, sigue sin energía eléctrica, infraestructura turística adecuada ni una política sostenida de promoción. El ministro aseguró que se trata de una “prioridad del sector Cultura”, pero sin una hoja de ruta pública ni una inversión asignada, la afirmación se mantiene como una promesa en el aire.
Las declaraciones, aunque bien intencionadas, dejaron un sabor a repetición de lo que otras gestiones ya prometieron sin resultados. En Huánuco, donde la población reclama con urgencia acciones concretas sobre su patrimonio, la falta de plazos definidos alimenta el escepticismo.
Turismo cultural
Durante su intervención, Luna Briceño insistió en que los sitios arqueológicos deben convertirse en motores del turismo regional. “No hay sitio arqueológico que no deba tener una promoción para el desarrollo de la población”, afirmó. Sin embargo, no presentó ningún plan detallado que explique cómo se integrará el patrimonio cultural al turismo ni cómo se canalizarán esos ingresos hacia la región.
Tampoco mencionó coordinaciones con autoridades locales o con el sector privado para dinamizar la actividad turística. La ausencia de propuestas específicas vuelve a encender la crítica ciudadana ante lo que muchos consideran una gestión que prioriza la narrativa antes que la acción.




