El asfaltado de la avenida Prolongación Walker Soberón se ha convertido en un nuevo símbolo de la distancia entre los anuncios oficiales y la realidad que viven los ciudadanos de Pillco Marca. Presentada como una vía alterna clave para aliviar la congestión del puente Huallaga, la obra sigue sin ejecutarse, pese a los compromisos públicos asumidos hace meses. Mientras tanto, el tránsito continúa colapsado y los vecinos siguen pagando el costo de la inacción.
Lo más preocupante de este caso no es solo la paralización de una obra vial, sino el incumplimiento de responsabilidades claramente asumidas. La municipalidad distrital ha señalado haber cumplido con los acuerdos establecidos: aportó material de cantera, aprobó la entrega de combustible mediante acuerdo de concejo y gestionó los desvíos necesarios para el tránsito pesado. Es decir, hizo su parte. Sin embargo, la fase crucial —la ejecución del asfaltado—, que corresponde al Gobierno Regional de Huánuco, no ha mostrado hasta ahora ninguna señal concreta de inicio.
Esta situación revela un problema recurrente en la gestión pública regional: los compromisos se anuncian con facilidad, pero se diluyen cuando llega el momento de ejecutarlos. La ausencia de maquinaria, la no movilización de la planta asfaltadora y el silencio institucional frente a la expectativa ciudadana alimentan la percepción de desinterés y desorden en la planificación de obras estratégicas.
La avenida Walker Soberón no es un capricho vecinal. Se trata de una arteria clave para ordenar el tránsito, reducir la presión sobre el puente Huallaga y mejorar la calidad de vida de cientos de familias que hoy conviven con polvo, ruido y congestión permanente. Postergar indefinidamente su asfaltado no solo afecta la movilidad, sino también la salud y el entorno urbano del distrito.
La ciudadanía no exige milagros ni promesas grandilocuentes. Exige coherencia, responsabilidad y respeto por la palabra empeñada. Cuando los compromisos se anuncian en actos públicos, estos generan expectativas legítimas que no pueden ser ignoradas sin consecuencias sociales y políticas.
El Gobierno Regional de Huánuco tiene la obligación de aclarar su posición y, sobre todo, de actuar. Cada día de retraso profundiza el malestar ciudadano y debilita la confianza en las instituciones. Pillco Marca no necesita más explicaciones: necesita obras concretas. Y la Prolongación Walker Soberón es una prueba clara de si los compromisos asumidos se cumplen o solo quedan, una vez más, archivados en el papel.




