Por: Andrés Yalico
El recto es la región terminal del intestino grueso, el ano actúa como una extensión del recto, permitiendo que los residuos digestivos abandonen el cuerpo. El prolapso rectal es una condición en la cual una o más capas del recto se desplazan a través del ano, la abertura que permite que los residuos digestivos abandonen el cuerpo.
SINTOMAS
Los perros con prolapso rectal demuestran un gran esfuerzo al expulsar las heces (o defecar). En un prolapso incompleto, una pequeña porción de la mucosa del recto será visible durante la excreción, tras lo cual se desplomará. En un prolapso completo, habrá una masa persistente de tejido que sobresale por el ano. Aunque los perros de cualquier sexo, edad, o raza pueden ser afectados por esta condición, los que presentan infecciones virales o de gusanos se encuentran en mayor riesgo.
CAUSAS
Algunos factores que contribuyen a esta condición son:
Trastornos del sistema digestivo que causan diarrea, esfuerzo al expulsar las heces, presencia de gusanos u otros parásitos en el sistema digestivo, inflamación del intestino delgado o grueso.
Trastornos de los sistemas urinario y genital, como la inflamación o agrandamiento de la próstata, la inflamación de la vejiga, cálculos urinarios, y el trabajo de parto anormal o durante el proceso.
El estreñimiento crónico, presencia de protuberancias en forma de saco en el intestino, tumor rectal o desviación del recto de su posición habitual.
DIAGNÓSTICO
El médico veterinario llevará a cabo un examen físico completo de su perro, incluyendo un perfil bioquímico de sangre, rayos X o ecografía de la zona abdominal y si es necesario una biopsia del tejido afectado.
TRATAMIENTO
Una vez que la causa del prolapso se haya identificado el médico veterinario realizará el tratamiento respectivo que incluye el uso de medicamentos, maniobras manuales para hacer volver el recto a su condición normal y en casos muy severos se tiene que realizar la escisión quirúrgica.



