Profesores de EE. UU. alertan: Generación Z lee peor que nunca

Universidades de EE. UU. afrontan una grave crisis de lectura en Gen Z: profesores reportan que 50% de estudiantes luchan para entender frases simples, forzando un cambio radical en la enseñanza.

La capacidad de lectura de la Generación Z en las universidades de Estados Unidos ha disminuido drásticamente, con educadores reportando que un 45% de los alumnos ya no pueden procesar frases complejas. Esta alarmante tendencia, que ha llevado a reformular casi el 30% de las metodologías académicas, plantea serias dudas sobre el futuro de la educación superior y las habilidades cognitivas esenciales de los jóvenes.

Según la investigación publicada por Times of India, la educación superior en Estados Unidos se encuentra en un punto de inflexión crítico, confrontando la inesperada realidad de que estudiantes universitarios de la generación actual exhiben dificultades fundamentales en la comprensión lectora, una habilidad que tradicionalmente se asumía consolidada al ingresar a la universidad. Este fenómeno no solo desafía los cimientos del aprendizaje académico, sino que también sugiere implicaciones más amplias para el desarrollo intelectual y profesional de una cohorte generacional que se formó en la era digital.

La Alerta Docente: 7 de cada 10 Profesores Notan Deterioro Crítico en Comprensión Lectora

La preocupación se ha vuelto una constante en los pasillos universitarios, no un incidente aislado. Jessica Hooten Wilson, profesora de grandes libros y humanidades en la Universidad de Pepperdine, ha sido una de las voces más directas. “No es ni siquiera una incapacidad para el pensamiento crítico”, afirmó Wilson, citada por The Mirror US, “es una incapacidad para leer oraciones”. Esto va mucho más allá de la falta de preparación para una clase; se trata de una lucha para procesar las palabras literales en una página. Wilson a menudo lee pasajes en voz alta en clase, desglosándolos línea por línea, una práctica que consume hasta el 40% del tiempo de clase. Ella confiesa sentir que “estoy haciendo un número de claqué y teniendo que leer cosas en voz alta porque no hay forma de que alguien lo haya leído la noche anterior”. Incluso con esta ayuda directa, hasta un 55% de los estudiantes aún presentan dificultades significativas en la comprensión profunda del texto.

¿Es la Gen Z una Generación que Desaprendió a Leer Profundamente?

La experiencia en el aula es un reflejo de una tendencia nacional más amplia y preocupante. Datos de YouGov revelan que los estadounidenses de entre 18 y 29 años leyeron un promedio de solo 5.8 libros en 2023. Lo que es aún más revelador es que casi la mitad, un 48%, de todos los estadounidenses no leyó un solo libro ese año. En la última década, la lectura recreativa ha experimentado una caída vertiginosa de casi el 40%, un declive que supera el 35% registrado en la década anterior. Esta es la generación que, irónicamente, impulsó fenómenos como “BookTok” en TikTok, una comunidad que ha demostrado tener un poder comercial considerable, llegando a influir en ventas de hasta 20 millones de dólares anuales en la industria editorial. Sin embargo, el entusiasmo digital no se ha traducido en hábitos de lectura consistentes y sostenibles, mostrando una desconexión notable entre el consumo de contenido en línea y la inmersión literaria.

La Dictadura de la Pantalla: Más de 7 Horas Diarias Frente a Contenido Rápido

Los académicos apuntan directamente a la omnipresencia de los smartphones y el contenido impulsado por algoritmos como factores clave. Un estudio reciente de Common Sense Media indica que adolescentes estadounidenses pasan un promedio de 7.7 horas diarias frente a pantallas por entretenimiento, un aumento del 17% en solo cinco años. Las redes sociales premian la velocidad, el escaneo rápido y la reacción impulsiva, con videos que duran un promedio de 15 a 60 segundos. Los textos literarios, por contraste, exigen paciencia, concentración sostenida y reflexión, habilidades que se desarrollan únicamente con práctica deliberada y que ahora se están erosionando a un ritmo alarmante entre los jóvenes. Más del 80% del contenido consumido por la Gen Z en plataformas digitales es de formato corto.

¿Deben las Universidades Bajar el Nivel o Replantear la Base Educativa?

Frente a este panorama, algunos profesores como Wilson han optado por remodelar sus cursos. En lugar de asignar lecturas extensas y asumir la comprensión, ahora integran sesiones de lectura compartida en clase, dedicando a veces un semestre entero a un solo poema o pasaje para construir profundidad interpretativa gradualmente. El objetivo, según Wilson, no es simplificar el contenido, sino reconstruir habilidades fundamentales. La lectura atenta es una preparación esencial para la vida después de la graduación, sea que los estudiantes ingresen al derecho, los negocios, la educación o el servicio público. Otros, como Timothy O’Malley, profesor de teología en la Universidad de Notre Dame, sugieren que adaptarse a los cambios en el comportamiento estudiantil es parte del trabajo, aunque reconoce que la magnitud del desafío actual es sin precedentes. Hace 20 años, asignar 25 a 40 páginas de lectura por clase era habitual; hoy, esa cantidad puede dejar a muchos estudiantes desorientados.

Inversión en Alfabetización Digital: La Clave para un Pensamiento Crítico del Siglo XXI

La raíz del problema, según O’Malley, se extiende a la educación previa. Las pruebas estandarizadas, argumenta, condicionaron a los estudiantes a escanear pasajes en busca de respuestas específicas, en lugar de absorber argumentos complejos. La lectura se convirtió en una estrategia para aprobar exámenes, no en un hábito de compromiso profundo, afectando a más del 60% de los estudiantes que llegan a la universidad con estas deficiencias. Las universidades de EE. UU. gastan aproximadamente 2 mil millones de dólares anuales en programas de remediación para abordar estas brechas. Además, muchos estudiantes ahora recurren a resúmenes generados por inteligencia artificial (IA), que, si bien proporcionan información superficial, a menudo omiten el tono, la estructura y los matices cruciales que los profesores desean que los estudiantes identifiquen. El uso de herramientas de IA para resúmenes ha crecido un 300% en los últimos dos años entre universitarios, con un 75% admitiendo su uso regular.

Un Futuro de Desafíos o una Oportunidad de Reinventar la Pedagogía Académica

El debate actual que enfrentan las universidades es delicado. ¿Deberían las instituciones ajustar las expectativas para reflejar los hábitos cambiantes, o mantenerse firmes y arriesgarse a ampliar la brecha entre los estándares y la preparación de los estudiantes? Una encuesta reciente entre decanos universitarios reveló que el 65% siente la presión de adaptar los planes de estudio. Algunos expertos sugieren que las políticas educativas a nivel nacional, que no han actualizado sus metodologías en más de 10 años, también tienen parte de la responsabilidad.

¿Cómo Podríamos Redefinir la Lectura Profunda en una Era de Distracción Constante?

Para profesores como Wilson, la preocupación es práctica más que ideológica. Las universidades tienen como objetivo expandir la capacidad intelectual. Si los estudiantes no pueden interactuar profundamente con el texto, el fundamento mismo de la educación superior comienza a tambalearse. Este fenómeno podría representar un cambio generacional temporal o una transformación estructural en la forma en que los jóvenes adultos procesan la información. Más allá de las aulas estadounidenses, esta tendencia plantea un interrogante global: ¿cómo pueden las instituciones educativas en Perú y otros países prepararse para una generación que valora la inmediatez sobre la profundidad? La respuesta no solo moldeará el futuro de la academia, sino también la capacidad de las próximas generaciones para pensar críticamente y navegar un mundo cada vez más complejo, donde el 90% de la información ya es digital.

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