La informalidad empresarial en el Perú persiste como un desafío significativo para el desarrollo económico. A pesar de los esfuerzos gubernamentales y la creciente conciencia sobre las ventajas de la formalización, un alto porcentaje de unidades productivas operan al margen de la ley. Este fenómeno impacta directamente en la recaudación fiscal, la protección de los trabajadores y la capacidad de las empresas para acceder a financiamiento y mercados más amplios. Según datos del INEI, la informalidad se concentra mayormente en las micro y pequeñas empresas (MYPEs), que representan una parte considerable del tejido empresarial peruano, generando un impacto directo en la productividad y la competitividad del país. Factores como la complejidad de los trámites, los costos asociados y la falta de información clara son algunas de las razones que impulsan esta realidad.
Según la investigación publicada por Gestión, la formalización empresarial sigue siendo un tema pendiente en el Perú, a pesar de los esfuerzos realizados para facilitar el proceso. La publicación resalta la necesidad de simplificar los trámites y reducir los costos para incentivar a los emprendedores a formalizar sus negocios.
El reportaje detalla que entre los principales obstáculos que enfrentan los emprendedores para formalizar sus negocios se encuentran los extensos trámites burocráticos, que no siempre están digitalizados, y los costos asociados a notarios, registros públicos y licencias municipales. A esto se suma la falta de información confiable y la desconfianza hacia las instituciones públicas, lo que genera temor a posibles fiscalizaciones y sanciones por errores involuntarios. De acuerdo a la publicación, los requisitos para formalizar una empresa incluyen definir el tipo de empresa, contar con DNI o carné de extranjería, tener un domicilio fiscal, establecer un capital social y nombrar al gerente o representante legal.
El proceso de formalización, según el análisis, implica varios pasos clave. Inicialmente, se requiere la reserva del nombre comercial en la SUNARP, seguida por la elaboración de la minuta y la escritura pública ante notario. Posteriormente, se debe realizar la inscripción en los Registros Públicos (SUNARP), tramitar el RUC y elegir el régimen tributario en la SUNAT, obtener la licencia municipal de funcionamiento, registrarse en la planilla electrónica en caso de contratar personal, y afiliar a los trabajadores a EsSalud y AFP u ONP. La complejidad de estos pasos, sumada a la falta de asesoría especializada, puede desmotivar a los emprendedores y llevarlos a permanecer en la informalidad.
En cuanto a los costos, se estima que formalizar una micro o pequeña empresa puede oscilar entre S/ 500 y S/ 1,500, dependiendo de la ciudad y el tipo de empresa. Este monto incluye gastos notariales y registrales, la licencia municipal y otros gastos menores. Aunque en zonas rurales los costos tienden a ser menores, el proceso puede ser más lento debido a limitaciones logísticas. El especialista tributario Octavio Salazar, entrevistado por Gestión, destaca que una vez formalizada, la empresa debe cumplir con obligaciones tributarias como el IGV y el Impuesto a la Renta, así como con tributos municipales y obligaciones laborales como el registro de trabajadores en planilla, el pago de EsSalud, CTS, gratificaciones, vacaciones, AFP/ONP y remuneración mínima vital.
El artículo subraya los beneficios de la formalización, como el acceso a financiamiento a través de programas estatales, la posibilidad de participar en concursos públicos y el respaldo legal en los contratos. Además, las MYPEs formalizadas pueden optimizar su carga tributaria deduciendo gastos relacionados con su actividad económica. Salazar enfatiza que la formalización empresarial mejora la recaudación fiscal, fomenta el empleo formal y permite al Estado invertir más en salud, educación e infraestructura. Por último, el reportaje advierte sobre los riesgos de permanecer en la informalidad, como sanciones y clausuras, falta de acceso a créditos y programas de apoyo estatal, limitaciones para crecer o internacionalizarse, falta de respaldo legal y pérdida de oportunidades con clientes institucionales. Se recomienda a los emprendedores evaluar la forma jurídica y el régimen tributario más adecuados antes de iniciar un negocio, contar con orientación contable o legal desde el comienzo y aprovechar las herramientas digitales que ofrecen entidades como la SUNAT y la Sunarp.




