A solo un día de la gran movilización nacional convocada por colectivos juveniles, el primer ministro Ernesto Álvarez encendió la controversia al calificarla como un “intento subversivo” para desestabilizar la democracia. Las declaraciones, vertidas en su cuenta de X antes de ser eliminada, profundizan el enfrentamiento entre el Ejecutivo y los sectores sociales que exigen cambios y mayor seguridad ciudadana.
En lugar de tender puentes, Álvarez —recién juramentado como presidente del Consejo de Ministros de José Jerí— adoptó un tono de confrontación. Desde sus redes sociales, acusó a los organizadores de la protesta del 15 de octubre de buscar la caída del Gobierno y la instalación de una asamblea constituyente “bolivariana”.
“Hasta el alcalde de Pataz se da cuenta que la ‘movilización’ del 15 no es de protesta social sino un intento subversivo para acabar con la democracia y forzar una asamblea constituyente ‘bolivariana’”, escribió el 13 de octubre.
El mensaje no fue aislado. Días antes, Álvarez había insinuado que el Ejecutivo enfrentaba solo dos caminos: conformar un “gabinete caviar con gente de ONGs y de Vizcarra” o ser “derribado por marchas violentas” que abrirían paso a “un Sagasti 2.0”.
Pero la frase que más indignación generó fue la que dirigió contra los jóvenes de la llamada Generación Z, motor de la convocatoria nacional. En otro mensaje, el premier los tildó de “banda heredera del MRTA”, reforzando un discurso de criminalización hacia quienes anuncian una movilización pacífica por justicia, transparencia y seguridad.
“Heredera del MRTA, la banda que quiere tomar por asalto la democracia para controlar las elecciones de abril”, publicó antes de eliminar su cuenta verificada.
El premier también arremetió contra los transportistas, un gremio golpeado por la extorsión y la violencia, acusándolos de tener fines políticos. “Los continuos paros de transportistas radicalizados tienen objetivos políticos en favor de la izquierda que ha destruido la seguridad y la justicia en el país”, escribió.




