Primer mes en caída libre: 46% de peruanos rechaza gestión de José Jerí, según IEP

La luna de miel del presidente José Jerí duró muy poco. A solo un mes de haber asumido el mando tras la vacancia de Dina Boluarte, el 46% de los peruanos ya desaprueba su gestión, de acuerdo con la más reciente encuesta nacional del Instituto de Estudios Peruanos (IEP). El sondeo revela un inicio turbulento para el mandatario, cuya mayor resistencia se concentra en Lima Metropolitana, territorio donde rige el estado de emergencia por el incremento de la inseguridad ciudadana.


El estudio del IEP muestra una fractura temprana en la percepción pública: 46% desaprueba la gestión de Jerí. 39% aprueba su desempeño. 15% evita pronunciarse.

La encuesta —realizada a 1.207 ciudadanos— indica que los sectores más críticos hacia Jerí son hombres mayores de 50 años, así como poblaciones de Lima y del sur del país, donde el malestar por la falta de justicia frente a más de 50 muertes durante las protestas de 2022 y 2023 sigue latente.


Focos más duros del rechazo
La desaprobación se dispara especialmente en el sur del país, región históricamente crítica ante transiciones presidenciales marcadas por crisis. En paralelo, el rechazo en Lima se vincula directamente al clima de inseguridad que motivó al Gobierno a dictar medidas excepcionales como el estado de emergencia.
Por otro lado, quienes evitaron responder —mayoritariamente ciudadanos rurales de niveles socioeconómicos D y E— muestran una tendencia a la cautela o desconfianza frente al contexto político.


Comparación
En el comparativo histórico de los primeros meses de presidentes que asumieron por transición, José Jerí queda rezagado:Francisco Sagasti (2020): 58% de aprobación. Martín Vizcarra (2018): 52%. José Jerí (2024): 39%. Dina Boluarte (2023): 17%.
Con este registro, Jerí supera apenas a Boluarte, pero se distancia enormemente del respaldo inicial que tuvieron Sagasti y Vizcarra, ambos favorecidos por la expectativa de estabilidad tras crisis políticas.


Un país dividido
En octubre pasado, el 53% de los ciudadanos ya se mostraba en desacuerdo con la llegada de Jerí al poder. Hoy, esa percepción se traduce en una desaprobación sólida que presiona al mandatario a ofrecer señales claras de conducción, especialmente en seguridad, justicia y orden democrático.
Mientras en el Congreso se afinan iniciativas que podrían alterar el equilibrio institucional —como el avance de una norma que otorga más poder a la Junta Nacional de Justicia— el escenario político se tensa y el presidente enfrenta su primer gran desafío: recuperar la confianza de un país que aún mira con incertidumbre su liderazgo.