La homofobia institucionalizada en Turquía vuelve a ser noticia tras las recientes declaraciones del presidente Recep Tayyip Erdogan, quien intensificó su retórica contra la comunidad LGTBIQ+, calificándolos de “plaga” y “enemigos de la humanidad”. Estas afirmaciones se producen en un contexto de creciente represión contra los derechos de las minorías sexuales en el país, donde, pese a la legalidad de la homosexualidad desde mediados del siglo XIX, persiste un fuerte estigma social y legal.
Según la investigación publicada por Gestión, el mandatario turco realizó estas declaraciones durante su intervención en el Foro Internacional de la Familia, celebrado en Estambul, justo antes de recibir al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Este encuentro añade un matiz de controversia diplomática a las ya tensas relaciones entre Turquía y la Unión Europea en materia de derechos humanos.
Erdogan argumentó que la lucha contra la comunidad LGTBIQ+ es, en realidad, una batalla por la “libertad, la dignidad y la salvación del futuro de la humanidad”, repitiendo un discurso que equipara la defensa de los derechos LGTBIQ+ con una amenaza existencial. El presidente turco, líder del partido AKP de corte islamista, ha sido un firme crítico de lo que denomina “ideología de género”, acusando a la comunidad LGTBIQ+ de promover la “desviación” y socavar los valores familiares tradicionales.
Desde 2015, el gobierno turco ha prohibido sistemáticamente las marchas del Orgullo, convirtiendo la bandera del arcoíris en un símbolo subversivo a los ojos del Estado. Esta prohibición, junto con otras medidas restrictivas, ha generado preocupación entre las organizaciones de derechos humanos, que denuncian un retroceso en las libertades civiles y un aumento de la discriminación contra las personas LGTBIQ+ en Turquía. Amnistía Internacional y Human Rights Watch han emitido informes críticos sobre la situación.
Asimismo, Erdogan vinculó los derechos LGTBIQ+ con una supuesta disminución de la tasa de natalidad en Turquía, que según él, ha caído a 1.5 hijos por mujer. En su opinión, la “legitimación del aborto” y la “neutralización de género” son factores que alteran el equilibrio demográfico y amenazan el futuro de la nación. Esta retórica busca movilizar a su base conservadora y religiosa, utilizando la demografía como arma política.
La respuesta internacional a las declaraciones de Erdogan ha sido limitada, aunque varias organizaciones internacionales han condenado su discurso de odio y han instado al gobierno turco a respetar los derechos humanos de todas las personas, independientemente de su orientación sexual o identidad de género. Sin embargo, el presidente turco parece decidido a continuar su cruzada contra la comunidad LGTBIQ+, desafiando las críticas y reafirmando su compromiso con una visión conservadora y nacionalista de la sociedad turca. El próximo paso en esta confrontación será clave para determinar el futuro de los derechos humanos en Turquía.




