Dina Boluarte, enfrenta nuevas acusaciones sobre su patrimonio tras un informe de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS), el cual revela ingresos de origen desconocido por 1.1 millones de dólares entre 2016 y 2022. Este escrutinio se suma a la controversia generada por su posesión de al menos tres relojes Rolex.
El informe detalla que la mandataria posee 11 cuentas bancarias, incluyendo cuatro conjuntas, por las que ha recibido abonos en efectivo significativos que, según la UIF, no se justifican con los ingresos declarados por Boluarte en dicho período. La investigación sugiere que estas anomalías financieras podrían estar vinculadas a delitos como el lavado de activos.
Entre los hallazgos, resalta que las cuentas mancomunadas, en particular una compartida con Néstor Amado Camargo, exfuncionario del Club Departamental Apurímac, recibieron la mayor parte de los depósitos. Este período coincide con la postulación de Boluarte a la alcaldía de Surquillo y su actividad política con el partido Perú Libre.
La UIF cuestiona los ingresos declarados por Boluarte y Amado ante diversas entidades públicas, contrastándolos con los flujos de efectivo registrados en sus cuentas bancarias, lo que plantea serias dudas sobre la legalidad de estos fondos. Expertos legales, como el exprocurador anticorrupción Antonio Maldonado, señalan que estos hechos podrían implicar la comisión de delitos tributarios o de falsedad documental.
Hasta el momento, la presidenta Boluarte no ha ofrecido explicaciones sobre el origen de estos fondos ni sobre la adquisición de sus relojes Rolex, aumentando el escrutinio público y legal sobre su patrimonio y su gestión.




