En el corazón de nuestra comunidad se encuentra una crisis silenciosa, pero profunda: la desintegración de nuestros templos religiosos, testimonios vivientes de nuestra rica herencia cultural y regiliosa. Recientemente, hemos sido testigos del deterioro alarmante de otra iglesia emblemática, un suceso que pone de manifiesto la vulnerabilidad de estos santuarios ante el descuido y la falta de coordinación entre las autoridades responsables y la comunidad.
El caso del templo de Huayopampa, cuyo techo y torre sufrieron daños significativos, ilustra la complejidad de este problema. Y este fin de semana, se ha dado un nuevo episodio de negligencia e imprudencia, esta vez por parte del mismo promotor del Colegio Seminario San Luis Gonzaga, quien tomó la improvisada decisión de demoler el salón contiguo a la histórica Iglesia Cristo Rey.
Esta desatinada “intervención”, habría realizado no solo sin los permisos y autorizaciones requeridas por la municipalidad de Huánuco, sino tambien sin una evaluación técnica necesaria para no comprometer las ya debilitadas estructuras del monumento religioso.
Es más, tenemos conocimiento de que un alto funcionario de la Dirección Desconcentrada de Cultura conocía que se iba a realizar esta demolición, y prefirió no “complicarse la vida”, prefirió ganarse problemas y hacerse la vista gorda… Este hecho es totalmente inaceptable y preocupante, y dice mucho del rol poco eficiente que cumple esta institución.
Al parecer el promotor del colegio, padre Fermín, buscó el consentimiento del administrador Apostólico de Huánuco, Neri, decisión que le habría bastado para poner en peligro al templo Cristo Rey.
Curiosamente, los supuestamente más allegados a la Iglesia y a la Fe de Cristo, terminan demostrando su gran devoción al dinero y su poca empatía por lo que la Iglesia representa.
Este no es un caso aislado, sino parte de una tendencia preocupante que ha llevado a seis templos a enfrentar el riesgo de desmoronamiento. La apatía de algunos miembros de la comunidad, junto con la inacción de las autoridades, ha permitido que estas joyas arquitectónicas se acerquen peligrosamente al punto de no retorno. Huánuco, una ciudad de profunda fe católica, se ve así amenazada de perder no solo sus espacios de culto, sino también su legado histórico y cultural.
Ante esta realidad, es imperativo adoptar una estrategia de restauración y conservación que involucre a todos los sectores de la sociedad.




