Prepara tu kombucha casera La fórmula para decir adiós al malestar digestivo

En el panorama actual de la alimentación y el bienestar, las bebidas fermentadas han experimentado una notable transformación, abandonando su nicho alternativo para ocupar un lugar central en la oferta de cafeterías, supermercados, tiendas especializadas y hasta en la elaboración casera. Dentro de este auge, la kombucha se destaca por su creciente popularidad, consolidándose como una opción predilecta para aquellos que buscan alternativas más naturales para el cuidado de su salud. Este cambio refleja una tendencia más amplia hacia la búsqueda de productos que no solo satisfagan el paladar, sino que también aporten beneficios tangibles para el organismo. Se estima que el mercado global de kombucha alcanzará los 8 mil millones de dólares para 2027, impulsado por esta creciente demanda.

Según la investigación publicada por El Comercio Perú, esta bebida, apreciada por su frescura y un toque artesanal, se ha establecido como una alternativa saludable a las bebidas azucaradas convencionales, gracias a sus potenciales beneficios para la salud digestiva e inmunológica. Isabel Ríos, nutricionista de Clínica Internacional, subraya que este auge está intrínsecamente ligado al creciente interés por lo natural y la importancia que se le otorga al cuidado de la microbiota intestinal, también conocida como flora intestinal.

El éxito de la kombucha no es una coincidencia, sino una respuesta a una necesidad genuina y cada vez mayor de comprender el impacto de los alimentos en nuestro bienestar interno. Por esta razón, un número creciente de personas se aventura a explorar opciones que trascienden lo industrial y procesado, encontrando en la kombucha un aliado natural, vivo y accesible. La kombucha, en esencia, es una bebida fermentada elaborada a partir de té azucarado y una colonia simbiótica de bacterias y levaduras, comúnmente conocida como SCOBY (por sus siglas en inglés, Symbiotic Culture Of Bacteria and Yeast).

Durante el proceso de fermentación, el SCOBY transforma el azúcar en ácidos orgánicos, gases y probióticos, lo que resulta en una bebida ligeramente efervescente que se cree que beneficia la salud intestinal. Julia Zumpano, nutricionista de Cleveland Clinic, destaca que los orígenes de la kombucha se remontan a la antigua China, hace más de dos mil años. A diferencia de otras bebidas fermentadas como el yogur o el kéfir, que se basan en productos lácteos, la kombucha utiliza el té como base, lo que le proporciona antioxidantes naturales además de los microorganismos beneficiosos.

La riqueza microbiana y el proceso de fermentación de la kombucha la convierten en un posible aliado para la salud intestinal e inmunológica. Su capacidad para influir positivamente en la microbiota intestinal se atribuye a los microorganismos vivos que contiene y a los compuestos bioactivos generados durante la fermentación. La doctora Mayra Anticona, docente de la carrera de nutrición y dietética de la Universidad San Ignacio de Loyola, explica que durante la fermentación del té con SCOBY se producen bacterias ácido-lácticas, bacterias acéticas y levaduras como Saccharomyces, Gluconacetobacter y Lactobacillus. Estas interacciones generan ácido acético, glucónico, etanol, celulosa, aminoácidos, vitaminas y compuestos fenólicos, que no solo enriquecen el perfil nutricional de la bebida, sino que también potencian sus efectos antioxidantes, antibacterianos e inmunomoduladores.

Sin embargo, es crucial reconocer que la evidencia científica sobre los beneficios de la kombucha aún es limitada y se basa principalmente en estudios preliminares, como advierte Zumpano. También señala que, dependiendo del tiempo de fermentación, la kombucha puede contener azúcares residuales, lo que hace recomendable leer las etiquetas al consumir versiones comerciales. En cuanto a su comparación con los suplementos probióticos, la kombucha no los reemplaza, pero sí puede complementarlos. Mientras que los suplementos contienen cepas específicas y dosis controladas, la kombucha aporta una mezcla natural de microorganismos, antioxidantes y ácidos orgánicos, lo que ofrece un valor nutricional más amplio, aunque menos preciso. Por lo tanto, en presencia de una condición intestinal específica, lo ideal es combinar ambos bajo supervisión profesional.

En general, la kombucha puede ser una opción beneficiosa para personas sanas que buscan reducir el consumo de bebidas azucaradas y aumentar su ingesta de probióticos y antioxidantes. Ríos precisa que esta bebida podría resultar beneficiosa para personas con digestión lenta, desequilibrios intestinales leves, dietas pobres en fibra o que hayan recibido tratamiento con antibióticos. Sin embargo, no es recomendable para todos, y deben tener especial precaución las personas inmunocomprometidas, embarazadas o lactantes, niños pequeños y quienes padecen problemas hepáticos o renales.