PREOCUPACIÓN

Por: Jacobo Ramirez Mayz

¡Escucha! —le dijo el cura al joven—: Mirar a una mujer o a un hombre con deseos carnales, beber, fumar, masturbarse, etc., es un pecado mortal. Además, si lo haces de manera libertina, puedes contagiarte de una enfermedad venérea o convertirte en padre a una edad muy joven. Todo eso va contra la voluntad divina y, si lo cometes, te harás merecedor del fuego eterno.

Después de escuchar esas palabras, el joven se alejó del hombre vestido de negro. Encontró una banca vacía, se sentó y comenzó a meditar. «¿Por qué Dios habrá creado cosas tan placenteras si luego castiga a quienes las practican? Si sabía que eran pecados, mejor nos habría creado eunucos y a las mujeres sin senos ni nalgas… Aunque algunas parece que, al nacer, el médico les dio una palmada tan fuerte que se las desapareció para siempre».

Mientras reflexionaba, se le acercó un amigo. Al verlo tan pensativo, le preguntó qué le preocupaba. Él le explicó su dilema y su amigo, con una sonrisa pícara, le respondió:

—Mira, muchos obispos, curas y pastores siempre predican lo mismo. Dicen que es traicionar el mensaje bíblico, pero en ninguna parte del libro sagrado se menciona explícitamente la masturbación. Son solo interpretaciones que le dan a ciertos versículos. Así que, si quieres darte una manito, hazlo con confianza, mi amigo.

Ambos soltaron una carcajada tan escandalosa que los transeúntes voltearon a verlos.

Entonces, su demonio interior le hizo preguntar:

—Pero dime, ¿cómo hacen ellos para contenerse del deseo carnal?

Su amigo, que tenía más calle que él, le respondió:

—Tú sabes que ningún cura tiene hijos, pero todo el mundo les llama “padre”. Lo que pocos saben es que los únicos que no los llaman “tíos” son sus verdaderos hijos. Muchos de ellos, aunque sean hijos únicos, tienen sobrinos. Mi abuelo, que ya no quiere pisar la iglesia, me contó que hay curas que parecen santos, pero tienen bien escondidito a su “mostrito”. Por eso, cuando mi abuela me dice que la acompañe a misa, mi abuelo me dice: “Mejor acompáñame a un bar, porque los borrachos siempre dicen la verdad”. Claro que ese día la cena será un par de panes con café, como castigo.

—Métele una googleada —continuó— y te vas a enterar de que un presidente de Paraguay, Fernando Lugo, fue obispo antes de ser mandatario. Mientras predicaba sobre fidelidad, castidad y virginidad en la iglesia, andaba revolcándose con varias mujeres, al punto de tener seis hijos. ¿Ves, hermano? Mejor te das una masturbada y así no embarazas a nadie.

—Y sin ir muy lejos —agregó—, hace poco los medios de comunicación difundieron denuncias contra Juan Luis Cipriani, quien fue cardenal y miembro del Opus Dei, el grupo católico más conservador. Lo denunciaron por pederastia, pero claro, como él es bien pituquito, usaba su “jebe”, su poncho, su condón. Fíjate, hermano, si un miembro del grupo más conservador de la Iglesia es un gran pendejo, ¿qué podemos esperar de los demás?

El joven, entre risas y reflexiones, entendió que muchas veces quienes predican santidad son los que más ocultan sus pecados.

—Por eso —concluyó su amigo—, muchos curitas han colgado la sotana… aunque algunos solo se la remangan y siguen en la jarana.

Muchos de esos “santos” predicadores se atreven a dar consejos a padres de familia, pero ¿qué saben ellos de criar hijos? Sus oídos nunca escucharán a un hijo decirles: «Papá, quiero comenzar mi vida sexual, ¿qué debo hacer?». ¿Crees que tendrán autoridad para explicar ese momento? Hay un principio filosófico que dice que nadie puede amar lo que no conoce, pero también podríamos decir que nadie puede enseñar lo que no vive.

Por el contrario, lo que deberíamos hacer cada vez que vamos a confesarnos es dejarles una cajita de preservativos a esos curitas, para que no anden teniendo hijos a escondidas con sus feligresas más constantes.

—Amigo, si quieres calmar tu instinto y apagar el animal que llevas dentro, pero no tienes con quién, hacer “manualidades” en la soledad de tu cama te tranquilizará. Pero recuerda, y esto lo sé porque mi viejito me contó, que la masturbación constante solo te traerá una consecuencia: que cuando seas viejo, serás calvo. Si no crees, mira las cabezas de la gran mayoría de curas.

Las Pampas, 20 de marzo de 2025