PORQUE CELEBRAR EL DÍA DEL FOLCLOR O FOLKLORE

LA VOZ DE LA MUJER


Denesy Palacios Jiménez

24.08.22

Somos un país con una riqueza cultural increíble, que data desde milenios atrás, es decir, desde los albores de la formación de la gran cultura andina. A eso se suma lo de la región amazónica, es rica en culturas milenarias y en biodiversidad. Por lo tanto, es fuente de vida y esperanza para la humanidad, lo cual constituye un regalo de Dios y exigen a todos los peruanos y peruanas la responsabilidad de cultivar la tierra y cuidarla; los estudiosos, religiosos y científicos sociales insisten que, en las intervenciones sobre los recursos naturales, no predominen los intereses de grupos que arrasan irracionalmente las fuentes de la vida, en perjuicio de naciones enteras y de la propia humanidad”. Desde esta perspectiva constatamos cómo, en nombre de un sesgado concepto de desarrollo, el Estado permite la deforestación de grandes extensiones de bosques primarios a favor de empresas nacionales y transnacionales para la inversión en plantaciones aceiteras, caña de azúcar y otros.

También hay que considerar la contaminación de los ríos con el plomo y otros metales pesados y sustancias tóxicas como efecto de una actividad minera (formal e informal) y la extracción de petróleo, de manera irresponsable. Somos testigos, además, de la tala indiscriminada de la madera sin ningún tipo de control.

Estamos próximos a celebrar el día del folclore, antes merecía muchas críticas, porque se decía que los rasgos o manifestaciones culturales de las elites del poder, eran considerados como gran cultura, y, las manifestaciones culturales de los pueblos oprimidos, se consideraba como algo exótico, y por eso estudiosos extranjeros le llamaron folclore. Hoy sabemos que folklore es el conjunto de costumbres, creencias, artesanías, canciones, y otras cosas semejantes de carácter tradicional y popular. La palabra folclore proviene del inglés folklore compuesta de folk (gente, pueblo) y lore (tradición o conocimiento). La palabra folklore fue inventada por el anticuario británico William John Thoms (1803-1885), para reemplazar el término “Popular Antiquities».

Entonces el folklore o folclore incluye los bailes, la música, las leyendas, los cuentos, las artesanías y las supersticiones de la cultura local, entre otros factores. Se trata de tradiciones compartidas por la población y que suelen transmitirse, con el paso del tiempo, de generación en generación.

Perú tiene gran cantidad de danzas originarias venidas de diferentes festividades costumbristas. Entre estos bailes típicos y oriundos del Perú están: la Marinera, la Diablada, el Huayno, el Festejo, la Danza de Tijeras, el Tondero, el Vals Criollo, la danza de la Rayhuana, la Morenada, entre otras.

A nivel nacional, tenemos dos personajes considerados como forjadores y rescatadores del folclore peruano, que lideraron este enfoque, me refiero a dos etnólogos sanmarquinos Luis Eduardo Valcárcel, padre de la disciplina etnológica en el Perú y José María Arguedas, intérprete y comunicador entre dos mundos.

Una característica es que es anónimo, porque no tiene el rostro representativo le pertenece a toda la sociedad en conjunto la representatividad es el lenguaje que el hombre utiliza como instrumento de su cultura.

La UNESCO, en 1960 declaró como día mundial del folklore al 22 de agosto, una fecha para rendir homenaje a las principales manifestaciones artísticas y a la cultura de nuestros pueblos.

Surge por una carta que escribió el arqueólogo británico Williams G. Thorns, quien en 1846 utilizo este término para referirse a las tradiciones y manifestaciones culturales ancestrales que tienen todos los pueblos del Mundo.

El folclor peruano es la genuina expresión de los saberes y la valoración colectiva, generados en el tiempo, en el interior de nuestras comunidades y pueblos; está representado en nuestras ricas y variadas tradiciones y costumbres que constituyen la expresión de nuestra diversidad cultural convirtiéndose en el soporte de la Resistencia Cultural de nuestros pueblos, que busca valorizar nuestra identidad.