LA VOZ DE LA MUJER
Denesy Palacios Jiménez
19 de Julio del 2023
Haciendo una remembranza de cómo surge nuestra República, recordamos que el poder estaba en manos del caudillismo militar, es decir, los militares que habían participado en la batalla de Ayacucho, por eso eran llamados los “Ayacuchanos”, pese a una nefasta Capitulación que le daba tantos privilegios a quienes habían perdido la batalla. Por supuesto que se trataba de un asunto de criollos, por eso el gran sector de la población del interior y en su gran mayoría aborígenes o con rasgos predominantes de aborígenes, no les correspondía asumir el poder a través del gobierno, esto estaba completamente vedado ´para este sector de la población. Es decir, como que dentro de las naciones teníamos dos sectores muy marcados, los que para ellos significaba seguir manteniendo sus privilegios y los que debían seguir siendo postergados. Si lo analizamos así dentro de este contexto y viendo los actores de quienes participan en las marchas y las llamadas “Tomas de Lima”, diríamos que es una deuda histórica que se tienen con este gran sector de la nación peruana, no solo porque se les ha negado el poder, sino que se trabaja de espaldas a ellos, la gran mayoría están cansados de presentar sus demandas sociales, que tienen que ver con el desarrollo y la solución a los problemas agobiantes de esta población que reconocemos como vulnerable, porque tienen necesidades básicas insatisfechas desde hace siglos, y por eso es el clamor de ser escuchados.
Sin embargo, hay oídos sordos a sus demandas, y la clase política encallecida y hambrienta de poder no hace nada para solucionar los problemas del país, y más bien buscan los mecanismos para perpetuarse en el gobierno hasta el 2026, y seguir disfrutando del derroche del presupuesto nacional a su regalada gana.
Lastimosamente, tenemos medios masivos limeños que se prestan para las guerras psicosociales, que tergiversan esas demandas justas, y saben que el califico de terruqueo es repudiado por todos los peruanos, porque quienes hemos vivido esa época, no queremos que se repita. Sin embargo, sabemos que, si todos estamos orquestando quedarnos mudos, no habrá cambios ni solución a los problemas.
La realidad es palpable, tenemos un congreso que lastimosamente es la elite política más inculta y hambrienta, que solo busca beneficios, porque eso quieren perpetuarse. La luna de miel entre las dos fuerzas extremistas y beligerantes, está llegando a su término, el congreso busca tomar la rienda de todo y entonces culparan a la actual “presidenta”, puesta por ellos mismos, para colocar a su presidente del Congreso, que ya sabemos de la gran influencia montesinista que tiene, entonces en su antifaz esta señora no diferencia lo que ve, y por supuesto que las ansias de poder no le van a dejar claudicar. Pero aquí hay algo más que sus intereses mezquinos del legislativo y el ejecutivo, la conflictividad social está llegando a su punto más alto, porque no se encuentra atención ni oídos por parte del Ministerio Público, ni poder judicial, que deberían ser poderes autónomos, pues hasta la defensoría del Pueblo la han tomado, y lo que ve a leguas es que se está cocinando, el más grande de los fraudes electorales, por parte de la caudilla que no acepta las derrotas electorales, y a como dé lugar quiere sentarse en el sillón presidencial. Ya ha dicho en varias oportunidades que los peruanos no le importamos cuando la congresista Ponce de Ancash proponía proyectos para que genere trabajo para su población, ha hizo callar, y le dijo que no le importaba si ello beneficiaba a 10 o a mil, que ella lo decidiría cuando sea gobierno.
Estamos frente al gran desborde popular del que nos hablaba José Matos Mar, y eso es por la deuda que se tiene con este sector de la población y que hoy claman justeza histórica, y todos pedíamos que se vayan TODOS.




