Ya pasaron las fiestas, la algarabía, ahora tenemos que pensar en el futuro del país. Se supone que este año los escolares regresarán a las aulas, sin embargo, no hay nada claro aún. Recordemos que la propuesta del ministro Serna sobre el horario de cuatro horas escolares ha sido duramente criticada. Por otro lado, se espera, como es lógico, tener un panorama más claro respecto a la tercera ola. Los casos de contagio han estado incrementando y mucho más tras las fechas festivas donde se ha visto amplia afluencia en los mercados, galerías, centros comerciales, etc., y no siempre respetando los protocolos de bioseguridad como el uso básico de mascarillas.
Según los entendidos, atravesamos la peor crisis de educación por la falta de una política educativa. Carecemos de un plan de trabajo a corto, mediano y largo plazo, es decir, se está trabajando sin un rumbo claro, lo cual es increíblemente absurdo y preocupante.
La cartera de Educación es una de las más sensibles e importantes del país. Recordemos que son más de siete millones de niños y jóvenes que han perdido dos valiosos años de estudio, cuyo impacto solo se podrá medir después de unos años. Terriblemente, somos el único país que no inició clases presenciales. Lo cual dice mucho de la capacidad de las anteriores gestiones.
Esperemos que Rosendo Serna tenga un excelente equipo de trabajo con la finalidad de preparar un plan de trabajo viable para este nuevo año, pero a la vez, con la visión de crear una política educativa como país.
Por otro lado, Serna debe presentarse hoy al Congreso de la República para sustentar su plan de trabajo para el retorno a las clases presenciales. Si hay algo que está claro, es que los niños y jóvenes ya no pueden continuar con la educación a distancia, que ha probado ser poco efectiva para lograr el involucramiento y compromiso debido de los menores. Peor aún, existen cientos de miles de familias, cuyos padres tienen que salir a trabajar y los niños se quedan solos en casa, sin supervisión.
Lo que nos trae a los docentes. Ahora más que nunca, los docentes requieren constante capacitación y evaluación. La labor de recuperar el tiempo perdido en las aulas es tremenda, para lo cual se requiere de docentes de calidad. Para ello también es necesario un incremento de sueldo, se le tiene que reconocer el sacrificio al maestro.




