Polémica por adquisición: PNP invierte S/3 millones en 1,007 pistolas en Callao

Con el objetivo de fortalecer la lucha contra la criminalidad organizada y la inseguridad en el Callao, la Policía Nacional del Perú (PNP) ha iniciado el proceso de adquisición de 1.007 pistolas de puño calibre 9×19 mm. Este proyecto, con un presupuesto de más de S/3 millones, busca renovar el armamento policial, cuya antigüedad y desgaste han sido señalados como riesgos operativos por el Departamento de Armas y Municiones de la Dirección de Logística de la PNP.

Un plan estratégico para modernizar el armamento policial

El 15 de julio de 2021, durante el gobierno de Francisco Sagasti, se aprobó el “Plan Estratégico de Modernización, Repotenciación, Renovación, Reemplazo y Reparación del Equipamiento de la Policía Nacional 2021-2024”. Este programa tiene como meta principal optimizar las capacidades operativas de las unidades policiales, particularmente en zonas de alta incidencia criminal como el Callao.

De acuerdo con un informe interno al que accedió La República, la necesidad de esta adquisición se debe a que gran parte del armamento en uso ha superado los 30 años de antigüedad, lo que pone en riesgo la eficacia y seguridad de los operativos.

Polémica por la ausencia del sistema de desamartillado

Aunque la renovación del armamento es una medida bienvenida, el proceso de licitación ha generado cuestionamientos debido a que las especificaciones técnicas no incluyen el sistema de desamartillado (decocking), un mecanismo de seguridad que ha sido parte de las pistolas adquiridas por la PNP durante los últimos 30 años.

Expertos consultados por La República destacan que el desamartillado es crucial para garantizar la seguridad del usuario y evitar disparos accidentales. “El seguro del desamartillado es una medida clave para preservar la vida del personal policial y de los ciudadanos”, señalaron fuentes de la Dirección de Logística de la Policía Nacional.

Un trágico ejemplo de los riesgos asociados a la ausencia de este mecanismo es el caso del suboficial PNP Danfer Ruíz Ramos, quien en noviembre de 2024 disparó accidentalmente contra su compañero Gustavo Gavidia Estela en una comisaría de Lambayeque. Este incidente subraya la importancia de contar con medidas de seguridad efectivas en las armas de uso policial.

Modelos en competencia y posibles beneficiarios

La exclusión del sistema de desamartillado de las especificaciones técnicas podría beneficiar a ciertos modelos de pistolas como las Jericho de IWI y Jiboa, fabricadas por Silver Shadow (Israel), la Grand Power modelo K100 MK23 (Eslovenia) y la CZ modelo P-09 (República Checa).

Por otro lado, en marzo de 2023, la PNP adquirió 28.707 pistolas Sig Sauer SP2022, con sistema de desamartillado, a un costo de US$13.5 millones. Estas armas, de fabricación estadounidense, han sido destacadas por su seguridad y confiabilidad en operativos policiales.

Cuestionamientos al proceso de licitación

El retiro del mecanismo de desamartillado de las bases de la licitación ha despertado sospechas entre especialistas y observadores del sector. Algunos señalan que esta omisión podría estar dirigida a favorecer a determinados proveedores. “La inclusión o exclusión de especificaciones técnicas puede determinar qué empresas tienen mayores posibilidades de ganar un proceso de licitación”, comentaron expertos en compras públicas.

Además, organizaciones de derechos humanos han mostrado preocupación por la posible adquisición de armas menos seguras para el personal policial. “La vida de los agentes no puede ponerse en riesgo por decisiones administrativas que priorizan costos por encima de la seguridad”, advirtieron.

La importancia de una selección adecuada

La modernización del armamento policial es crucial para enfrentar los retos de seguridad ciudadana, especialmente en zonas críticas como el Callao. Sin embargo, los expertos insisten en que el equipamiento debe cumplir con estándares técnicos que garanticen tanto la eficacia como la seguridad en el uso de las armas.

El proceso de licitación actual pone sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿deben priorizarse los costos por encima de la seguridad del personal y de la población? La respuesta, según analistas, debería inclinarse hacia un equilibrio que permita adquirir armamento moderno, seguro y adecuado para las exigencias operativas del país.

Conclusión: modernización bajo la lupa

La adquisición de las 1.007 pistolas para la Región Policial del Callao representa un paso adelante en la renovación del armamento de la PNP, pero también pone en evidencia la necesidad de mayor transparencia y rigor técnico en los procesos de selección.

La exclusión del sistema de desamartillado, una característica de seguridad ampliamente reconocida, ha generado dudas sobre los criterios utilizados en la licitación. En un contexto de creciente inseguridad, es vital que las decisiones en materia de equipamiento policial estén orientadas no solo por consideraciones económicas, sino también por el bienestar y la seguridad de los agentes y la ciudadanía.

Bajo el informe de Doris Aguirre, portal La República