Por Ronald Mondragón Linares
La importancia de la poesía de Samuel Cárdich en el panorama de la literatura huanuqueña es de primerísimo orden. Aparentemente, esta afirmación es un lugar común y se ha repetido ya en innumerables ocasiones, de múltiples formas. Sin embargo, me parece que lo que no se ha repetido con suficiente énfasis y precisión es lo siguiente: el carácter descollante de la poesía de Samuel Cárdich no solo se limita al panorama y al momento actual de nuestras letras. Su trascendencia desborda fácilmente el presente y se remonta con presteza a través de los siglos, hasta los albores de la Literatura Regional. La obra poética de nuestro autor es la más importante a lo largo de toda la historia de la Literatura escrita en estos lares. No obstante, esta aseveración merece una rectificación, no tan banal sino por el contrario fundamental. Ya no hablemos solamente de la poesía: el literato de mayor jerarquía en la historia de las letras huanuqueñas, desde mi punto de vista, es nuestro querido Samuel Cárdich.
Al respecto, no ha de faltar quien pregunte: ¿Y María Rojas de Garay, o simplemente Amarilis? ¿Y Esteban Pavletich? Amarilis representa fundamentalmente un hito fundacional formal en el desarrollo de la literatura de Huánuco, así como un hito y una figura representativa dentro de la literatura colonial, aún no emancipada de los referentes y moldes clásicos y tradicionales españoles. No existía, en aquella época, en el siglo XVII, una genuina literatura peruana, sino que aún éramos, como en materia política y económica, un apéndice de la literatura española.
Por otro lado, Esteban Pavletich Trujillo fue sin duda el gran animador de la escena intelectual huanuqueña durante varias décadas del siglo XX y un referente cultural obligado; era, Pavletich, en lenguaje sartriano, un intelectual y un escritor comprometido con su sociedad y su época. De ahí que Pavletich incursionara, además de la labor literaria propiamente dicha (novela, cuento, poesía, ensayo), también en ensayo social — recordemos Autopsia de Huánuco—, en artículos periodísticos y de carácter político, incluso en la labor política partidaria propiamente dicha. Podríamos decir, así, que Esteban Pavletich fue sobre todo un militante de la pluma y un extraordinario referente cultural del siglo pasado; pero, a mi parecer, no alcanzó el grado de depuración y perfección formal que ha logrado Cárdich en el género lírico.
Es, pues, en atención a dichas razones, que asistimos a un verdadero acontecimiento. Nada más ni nada menos que la presentación en sociedad del volumen que reúne obras completas del vate huanuqueño — no todas, es verdad, y las que faltan merecerían un siguiente volumen—. Es la síntesis de una vida y de una obra, dedicada de lleno a la literatura. Dígase de paso también que el genio literario de Samuel Cárdich ha desarrollado igualmente el género narrativo, con una considerable e importante producción de cuento y novela, incluyendo narrativa infantil y juvenil.
Sobre la valoración, méritos, hallazgos, características intrínsecas y la estructura interna de la obra poética de Samuel Cárdich, resaltaré algunos aspectos generales.
¿Se puede hablar de una poética general del autor? Es decir, ¿podemos hablar de características comunes a todas sus obras? (En el presente volumen están reunidos los poemarios Hora de silencio, De claro a oscuro, Último tramo, Blanco de hospital, Puerta de exilio, La mella del tiempo y Memoria del dolor, aunque faltan Heredar la Tierra y Lira de los colores ilustres).
Me parece que, así como se puede hablar de una poética general y de características comunes a todas las obras líricas del autor, también podemos hablar de características peculiares de cada poemario, sin que por ello se le reste unidad a la obra poética de carácter general. Agreguemos que, a diferencia de autores como Vallejo y Neruda, que desarrollaban en cada poemario líneas distintas correspondientes a determinados movimientos literarios, tan diferentes entre sí, como Modernismo y Vanguardismo-en el caso de César Vallejo- o como Surrealismo y Existencialismo-en el caso de Pablo Neruda-, en Samuel Cárdich la línea poética que desarrolla, desde 1986 con la publicación de “Hora de silencio”, es unitaria y tiene líneas básicas fundamentales: 1. Absoluta destreza y control rítmicos; 2. Subordinación total del contenido a la forma; 3. Presencia dominante de la metáfora y la imagen; 4. Conflicto interno entre una poesía “pura” o contemplativa y una poesía de eje narrativo; 5. Presencia clásica de elementos dela Naturaleza; 6. Temática familiar y afín al propio terruño; 7. Presencia influyente del hermetismo italiano; 8. Vías de acercamiento entre lo local y lo universal.
En cuanto a las etapas de evolución del lenguaje literario, distingo las siguientes: 1. Etapa de conflicto, que se manifiesta entre lo que denomino “coloquialismo” y “formalismo”; 2. Etapa del cenit, en la cual el autor logra las más acabadas y brillantes entregas, al desarrollar por separado, cada línea poética, la coloquial y la formal (Blanco de hospital y Puerta de exilio); 3. Etapa de síntesis, donde el autor se abre hacia una poética más cosmopolita y universal (Heredar la Tierra y Lira de los colores ilustres).




