Poder, apellidos y promesas: lo que Huánuco no debe ignorar

Huánuco vive una serie de coincidencias que, en cualquier democracia madura, deberían ser objeto de escrutinio. Una de las más comentadas en los últimos días gira en torno a la actual prefecta de la región, de apellido Hermosilla. Su ascenso ha generado cuestionamientos no solo por su gestión, sino también por la coincidencia de apellidos con la congresista Hermosilla. Consultada al respecto, la prefecta negó rotundamente cualquier parentesco o vínculo con la legisladora, asegurando que no la conoce.
Esa declaración, lejos de aclarar, ha incrementado el escepticismo ciudadano. En un contexto donde el acceso a cargos públicos suele estar marcado por redes de poder y afinidades políticas, el hecho de compartir apellido con una figura de peso en el Congreso no pasa desapercibido. Más aún cuando la propia prefecta no ha sido capaz de explicar con claridad su trayectoria ni cómo llegó al cargo. ¿Coincidencia? Tal vez. Pero en una región como la nuestra, acostumbrada a las verdades a medias, el beneficio de la duda ya no basta.
Paralelamente, en Huánuco han comenzado a florecer pequeñas empresas que, sorpresivamente, obtienen contratos o impulsan proyectos con fuerte impacto comunitario. Este fenómeno, en apariencia positivo, también despierta inquietudes. ¿Quién las respalda? ¿Por qué ahora? ¿Qué criterios se están utilizando para adjudicar estos trabajos? Preguntas válidas que merecen respuestas transparentes.
Otra rareza que no pasa desapercibida es el cambio de actitud del gobernador regional. Tras meses de inercia, de pronto parece haber descubierto su responsabilidad con la región. Dos grandes obras están en la mira: la construcción del hospital de EsSalud y la carretera que conectará Huánuco con Chancay. Ambas infraestructuras podrían transformar la economía y la calidad de vida de miles de ciudadanos. Sin embargo, resulta sospechoso que estas prioridades aparezcan justo cuando se acercan las elecciones.
Es crucial que los ciudadanos no pierdan de vista que el desarrollo no puede depender del calendario electoral. Las autoridades están llamadas a servir desde el primer día de gestión, no solo cuando buscan renovar votos. Las coincidencias, cuando se repiten demasiado, dejan de parecer casuales.
Huánuco merece claridad, merece transparencia, y sobre todo, merece autoridades comprometidas de forma constante con el bien común.