El profesor Antonio Robles, de la asociación Pintando Vidas, informó que la “cofradía de negritos” conformada por niños con síndrome de Down inició el año pasado y que este 2026 han logrado una preparación más sólida para sus presentaciones. Según manifestó, el grupo contó con más tiempo de ensayo, una mejora en la vestimenta y la inclusión de nuevos elementos dentro de la danza tradicional de los Negritos de Huánuco, en lo que describió como un proceso de crecimiento anual.
Robles señaló que la iniciativa busca fortalecer la tradición local desde una experiencia inclusiva. De acuerdo con su versión, el objetivo a mediano plazo es que el proyecto evolucione hasta consolidar una cuadrilla de adultos, similar a las agrupaciones tradicionales que participan en la festividad. “Cada año está creciendo esto”, sostuvo, al explicar que la semilla ya está sembrada y que el propósito es sostenerla en el tiempo.
El docente atribuyó la continuidad del proyecto al esfuerzo conjunto de familias y docentes. Según indicó, el principal reto al inicio fue convocar a los niños, debido a las dificultades logísticas y de organización. Sin embargo, afirmó que, una vez iniciados los ensayos, los participantes se mostraron más constantes y motivados para no perderse ninguna práctica.
24 niños integran la cofradía
En relación con la composición del elenco, Robles precisó que actualmente participan 24 niños, entre varones y mujeres. Según explicó, 22 integran la cofradía en roles de personajes como corochanos, damas y caporales, mientras que dos niños apoyan en la actividad llevando la banderola, al no participar en el baile en esta ocasión.
El profesor destacó que el trabajo se desarrolló en coordinación con la profesora Elizabeth —a quien mencionó como parte clave de la organización— y con colaboradoras de la asociación. No obstante, subrayó que el sostén principal provino, según su apreciación, de las madres y padres de familia, quienes acompañan a los niños y se mantienen pendientes de su participación durante las jornadas de ensayo.
Robles afirmó que, tras la presentación principal, la cofradía podría presentarse en otros espacios si llegan invitaciones. Según explicó, el grupo ya cuenta con repertorio y vestuario, por lo que considera más viable acudir a eventos en el complejo, el coliseo u otras actividades que se programen “de acá en adelante”, siempre que exista coordinación previa.
En cuanto a la respuesta del público, el profesor sostuvo que han recibido muestras de cariño, sorpresa y aplausos. También indicó que ha observado comentarios positivos en videos que circulan en internet y que, según dijo, esa reacción los impulsa a continuar. Aseguró que la iniciativa se realiza “con mucho cariño” por los niños, por la tradición y por la ciudad.
Apadrinamiento y mayordomos
Sobre los planes a futuro, Robles señaló que aún no han gestionado un posible apadrinamiento de alguna cuadrilla antigua, aunque reconoció que podría ser una buena idea para fortalecer el respaldo a la cofradía. En paralelo, manifestó que evalúan contar con mayordomos: indicó que este año tuvieron un primer mayordomo que los invitó a un almuerzo, apoyo que agradeció públicamente.
El profesor añadió que otro objetivo es contar con una banda propia, ya que en esta ocasión recibieron apoyo de una banda externa. También expresó la intención de salir más días, indicando que en esta oportunidad realizaron una sola jornada y que, con mayor organización y respaldo, podrían ampliar a dos días o más.
Respecto a un punto que generó consultas del público, Robles explicó que este año los niños no salieron con máscara porque —según dijo— no tienen todavía la costumbre ni la facilidad para bailar de esa manera y podrían confundirse durante la danza. No obstante, adelantó que para el próximo año planean ensayar con máscara, y que eventualmente podrían retirársela al final para que el público los conozca, de acuerdo con su propuesta.
Finalmente, Robles sostuvo que recibirán “con agrado” las recomendaciones y críticas del público, señalando que buscan mejorar y superar los retos para consolidar, con el tiempo, una cofradía inclusiva que mantenga viva la tradición de los Negritos de Huánuco.




