La política canadiense ha experimentado un vuelco inesperado con la derrota electoral de Pierre Poilievre en su propio distrito, un resultado que pocos anticipaban dada su prominencia como líder del Partido Conservador y su imagen, hasta hace poco, como el virtual próximo Primer Ministro de Canadá. El gesto de Poilievre de saludar a los camioneros que bloqueaban Ottawa, ataviado con unos guantes rojos con hojas de arce blancas, parece haberle pasado factura.
Según la investigación publicada por The New York Times, este revés electoral sugiere que el apoyo al llamado “Convoy de la Libertad” de 2022, una movilización que paralizó la capital canadiense, ha tenido un impacto negativo en la percepción pública de Poilievre, especialmente en su propio electorado.
El recuerdo de la ocupación de Ottawa, con sus consecuencias para los negocios locales y el impacto en la calidad de vida de los residentes, sigue vivo en la memoria de los votantes de Carleton. Durante las cuatro semanas de protesta, el centro de la ciudad se vio interrumpido por el constante ruido de las bocinas y la imposibilidad de llevar a cabo actividades cotidianas. Este escenario, aunado a las demandas de los camioneros en contra de las restricciones pandémicas y del gobierno liberal de Justin Trudeau, generó una profunda división en la sociedad canadiense.
La visita de Poilievre a los manifestantes, llevándoles café y rosquillas, fue interpretada por algunos como un respaldo a sus acciones, mientras que otros lo vieron como una muestra de empatía hacia quienes se sentían marginados por las políticas gubernamentales. Sin embargo, esta acción parece haber sido determinante en su reciente derrota, ya que muchos votantes expresaron su descontento con su apoyo al convoy.
El descontento se hizo evidente el martes, cuando los votantes de Carleton expresaron repetidamente su preocupación por el apoyo de Poilievre a los líderes del convoy, algunos de los cuales han sido condenados por delitos relacionados con la protesta. Este factor, combinado con una creciente desilusión hacia las tácticas populistas, parece haber inclinado la balanza en contra del ex-líder conservador.
“La política populista no es para mí”, declaró Rick Pauloski, un votante que anteriormente había apoyado a los conservadores, reflejando el sentir de muchos que se sienten desencantados con la dirección que ha tomado el partido. Este cambio de opinión sugiere una reevaluación de las prioridades políticas en la región y un rechazo a las estrategias que polarizan la sociedad.
La derrota de Poilievre representa un punto de inflexión en la política canadiense, poniendo en tela de juicio la efectividad de las tácticas populistas y la importancia de conectar con las preocupaciones de la ciudadanía a nivel local. Este resultado podría tener implicaciones significativas para el futuro del Partido Conservador y la estrategia que adoptará para reconectar con los votantes en las próximas elecciones.




