Uno de los tatuajes que Coutinho lleva en su brazo izquierdo dice: Never stop dreaming. ‘Nunca dejes de soñar’. La frase ilustra a la perfección lo que la selección brasileña vivió en San Petersburgo, donde derrotó a Costa Rica por 2-0 pero con gran sufrimiento.
Además, la máxima resulta también válida como síntesis de la trayectoria de este jugador que en la presente cita mundialista se está consagrando como una de las estrellas más rutilantes del fútbol brasileño.
“Insistir y nunca rendirse forma parte de mi filosofía de vida, independientemente del momento”, confesó ante los micrófonos de la FIFA cuando se le preguntó por el mencionado tatuaje. “Y el partido de hoy ha sido una prueba de ello”, añadió.
Llegados a este punto cabría preguntarse cuáles han sido las dificultades a las que se ha enfrentado este futbolista que ya triunfó en la Premier League inglesa y que actualmente está considerado como una de las principales figuras del todopoderoso Barcelona.
A Coutinho le está saliendo todo a pedir de boca en esta etapa de su carrera, más si cabe después de los dos goles que ha marcado en sus dos primeros partidos en una Copa Mundial, dianas que han resultado cruciales para que Brasil sumase los cuatro puntos que actualmente luce en su casillero.




