Perú retrocede al puesto 84 en el Índice de Progreso Social 2025: causas y consecuencias

El Índice de Progreso Social Mundial (IPSM) 2025 ha situado a Perú en el puesto 84 de 170 países evaluados, marcando su peor resultado desde que se inició este ranking internacional. El puntaje de 67,6 sobre 100 puntos retrata un escenario preocupante para el desarrollo social del país, que ha perdido 16 lugares en la clasificación global en solo cinco años. Esta caída interrumpe la tendencia de mejora que el Perú mostró hasta 2019, cuando llegó a ocupar el puesto 68 con 68,3 puntos.
El informe, elaborado en colaboración entre Social Progress Imperative, Centrum PUCP y la ONG Hombro a Hombro, sostiene que este severo descenso evidencia problemas estructurales y la falta de efectividad de las políticas públicas recientes. El impacto de la crisis sanitaria internacional en 2020 y la lenta recuperación pospandemia profundizaron las deficiencias en áreas esenciales como el acceso al agua potable, la cobertura sanitaria, la seguridad ciudadana y la calidad de los servicios públicos. El Perú, con una economía que ha mantenido un crecimiento razonable, vive una desconexión entre sus cifras macroeconómicas y la experiencia cotidiana de la población.
Necesidades Básicas Humanas
Entre los aspectos más críticos del IPSM 2025 aparece la dimensión de Necesidades Básicas Humanas, donde el país quedó en el puesto 101 a nivel global. Particularmente alarmantes son el acceso a saneamiento y agua potable, ubicándose en el puesto 104, y la seguridad personal, que cayó al puesto 114. Otros indicadores sobre salud, nutrición y vivienda siguen también en franco deterioro, lo que afecta la calidad de vida de millones de peruanos, especialmente en zonas rurales y barrios marginales.
En el contexto regional, la situación del Perú es especialmente preocupante. El país ha sido superado por 12 de los 17 países latinoamericanos evaluados, incluyendo a Cuba, y se sitúa ahora por debajo de la mayor parte de miembros de la Alianza del Pacífico. Mientras tanto, naciones de menor tamaño y recursos, como Uruguay y Costa Rica, logran puntajes considerablemente mejores, resaltando las brechas en la gestión de políticas sociales.
Bienestar social no es prioridad uno
Expertos y directivos vinculados a la medición del índice han advertido que el énfasis del Estado en políticas de reactivación económica ha dejado al bienestar social en segundo plano. La inseguridad ciudadana, la violencia política y la crisis sostenida de los servicios básicos han desembocado en este estancamiento. La sociedad civil y académicos llaman a un replanteamiento urgente: la recuperación económica, sostienen, debe ir acompañada de una estrategia integral que ponga al bienestar ciudadano como prioridad central para evitar que el retroceso en el progreso social se torne crónico y estructural.