La selección peruana atraviesa una etapa de reconstrucción que avanza a paso lento, pero el calendario le ofrece una nueva oportunidad para mirar hacia adelante y volver a conectar con su gente. Todo indica que el año futbolístico 2025 cerrará con un amistoso entre Perú y Bolivia que, aunque no tenga el brillo de las apuestas de fútbol de los grandes duelos internacionales, puede resultar clave para el futuro inmediato del equipo.
Lo curioso, y también lo interesante, es que el partido se jugaría en Chincha, donde el estadio Félix Castillo Tardío se perfila como la sede más firme para recibir a la selección. Con sus 14 mil asientos y un ambiente que promete ser distinto, la ciudad sureña podría vivir una fiesta poco común en su historia futbolística.
Un partido sin fecha FIFA, pero con muchas intenciones
Conviene aclarar que este partido no se jugará en una ventana FIFA, lo que implica que muchos futbolistas del extranjero no estarán disponibles. La convocatoria, en ese sentido, se enfocaría casi por completo en futbolistas del medio local y en algunos que se encuentren sin club o ya liberados para esas fechas.
Eso, lejos de ser una limitación, puede ser una oportunidad. Porque le abre la puerta a muchos jugadores que vienen haciendo méritos en la Liga 1, pero que aún no han tenido una chance real de mostrarse con la camiseta de la selección. Con Manuel Barreto al mando del equipo de manera interina, el amistoso se perfila como una suerte de audición para quienes aspiran a ganarse un lugar en el nuevo ciclo.
Un momento ideal para probar y evaluar
El duelo está tentativamente programado para el 21 de diciembre, justo cuando el año ya comienza a bajar la persiana y los planteles se preparan para las fiestas. Y el rival no es otro que Bolivia, una selección que, a diferencia de la peruana, sí logró meterse en el repechaje intercontinental rumbo al Mundial 2026, lo que le da al encuentro un aire de preparación seria para ellos.
Para Perú, en cambio, será un partido de evaluación, de observación, de probar fórmulas, y tal vez de encontrar algo nuevo entre tantas dudas que ha dejado el último proceso eliminatorio. Recordemos que, en noviembre, ya hay programados amistosos ante Rusia y Chile en suelo europeo, pero este de diciembre es especial porque vuelve a poner a la selección en casa, algo que no siempre se da.
¿Por qué Chincha? La apuesta por descentralizar
Uno de los aspectos más comentados de este posible amistoso es la sede. El estadio Félix Castillo Tardío de Chincha ha sido propuesto como el lugar ideal para albergar el partido. Y aunque aún no está cerrado al 100%, todas las señales apuntan a que esa será la casa de la Blanquirroja en su último partido del año.
¿El motivo? Hay varios. Por un lado, está la intención de descentralizar el fútbol de selecciones, de llevar el espectáculo más allá de Lima y acercarse a otros públicos. Por otro lado, es una cuestión de logística y comodidad, ya que evitar viajes largos en pleno cierre de año puede ser una ventaja para el cuerpo técnico y para los jugadores, muchos de los cuales vendrán de semanas intensas con sus clubes.
Además, jugar en una ciudad como Chincha, con tanta historia y pasión por el deporte, también puede generar un tipo de vínculo distinto entre la selección y la afición. Y eso, para un equipo que necesita recuperar confianza, es oro.
El rival se alista para su propio gran reto
Los dirigidos por Antonio Carlos Zago se preparan para enfrentar en marzo del 2026 el repechaje intercontinental que da acceso directo al Mundial. Por eso, este tipo de partidos les permite afinar detalles, probar jugadores, y medir su nivel ante un rival que, si bien no está en su mejor momento, siempre representa un desafío competitivo.
Los bolivianos vienen de una gira en la que vencieron a Jordania y cayeron ante Rusia, y en noviembre tienen pactados encuentros ante Corea del Sur y Japón. El de Perú será el último antes del repechaje, así que seguro no lo tomarán a la ligera.
Un cierre con visión de futuro
Más allá del marcador, este encuentro entre Perú y Bolivia puede representar un punto de inflexión. No se trata de un partido que cambie la historia, pero sí de uno que puede definir la dirección del nuevo proyecto de la selección.
Si la Federación Peruana de Fútbol consolida la idea de apostar por nuevos jugadores, descentralizar partidos y acercar al equipo a diferentes regiones, este amistoso habrá cumplido su cometido antes de que ruede el balón.
Para muchos jóvenes del torneo local, enfundarse la camiseta nacional, aunque sea en un amistoso, puede ser el inicio de un camino más grande. Después de todo, en el fútbol, una oportunidad bien aprovechada puede cambiarlo todo.




