Perú expresa preocupación por cierre de frontera con Ecuador y advierte impacto económico

El Gobierno del Ecuador anunció el cierre temporal de sus fronteras terrestres con Perú y Colombia entre el 8 y el 10 de febrero, como parte de una estrategia de seguridad para enfrentar amenazas de desestabilización. La decisión, comunicada por el presidente Daniel Noboa a través de la red social X, responde a la creciente actividad del crimen organizado en el país y forma parte de un plan más amplio de militarización de puertos y zonas fronterizas.

En respuesta, el Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú manifestó su preocupación ante las implicancias de esta medida en el libre tránsito de personas y el comercio fronterizo.

“El Gobierno del Perú ha sido verbalmente informado por el Gobierno del Ecuador sobre su decisión de cerrar sus fronteras, incluida aquella con nuestro país, los días 9 y 10 de febrero, siendo esta la información con la que se cuenta hasta este momento”, señaló la Cancillería peruana en un comunicado oficial. Según Jazmine Angulo para Infobae.

El documento también enfatiza que se mantiene un diálogo permanente con las autoridades ecuatorianas para obtener mayores precisiones sobre el alcance de la decisión y su posible impacto en la dinámica fronteriza.

Cierre de frontera: una medida de seguridad con impacto regional

La medida tomada por Ecuador se enmarca en un contexto de conflicto interno, donde el gobierno ha identificado a ciertos grupos criminales como amenazas a la estabilidad del país. Desde 2023, el presidente Noboa ha impulsado diversas estrategias para frenar la violencia y el narcotráfico, que incluyen operativos militares en zonas estratégicas y un mayor control en los pasos fronterizos.

El mandatario ecuatoriano detalló las acciones implementadas en su mensaje en X:

“He dispuesto al bloque de seguridad, se ejecuten las siguientes acciones: 1) Militarizar los puertos de manera inmediata y 2) Reforzar la presencia militar en la frontera norte y sur del país. Ante los intentos de desestabilización de grupos armados, desde el sábado 8 hasta el lunes 10 de febrero, las fronteras permanecerán cerradas”, anunció Noboa.

Para Ecuador, la militarización de sus fronteras con Perú y Colombia es una estrategia de control que busca reducir la movilidad de grupos delictivos, evitar el tráfico de armas y combatir actividades ilícitas como el narcotráfico y la minería ilegal.

Impacto en el comercio y el turismo fronterizo

El cierre de la frontera afecta principalmente a las ciudades fronterizas de Aguas Verdes (Perú) y Huaquillas (Ecuador), donde diariamente cientos de comerciantes y ciudadanos cruzan entre ambos países para realizar actividades comerciales.

Los comerciantes de Aguas Verdes han expresado su preocupación ante esta medida, ya que la economía local depende en gran medida del flujo constante de personas y mercancías entre Perú y Ecuador.

Según datos de la empresa de Transportes CIFA, por Tumbes pasan diariamente cinco buses de transporte internacional con un total de 240 pasajeros con destino a Ecuador. Además, dos buses adicionales salen desde Piura hacia Cuenca, con alrededor de 40 pasajeros cada uno.

“Esta medida de seguridad unilateral tendrá un impacto respecto al libre tránsito de personas y al desarrollo del comercio y el turismo en la zona de integración fronteriza entre ambos países”, advirtió la Cancillería peruana.

Además, se espera que la restricción afecte la distribución de productos esenciales, lo que podría generar pérdidas económicas para pequeños y medianos comerciantes que dependen del intercambio fronterizo.

Fronteras y puertos bajo vigilancia militar

La militarización de las fronteras ecuatorianas no solo busca detener la migración irregular, sino también bloquear la circulación de mercancías ilegales y armas que alimentan el crimen organizado en la región.

El Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado ha señalado que estas zonas han sido históricamente utilizadas por grupos delictivos para abastecerse de armamento y traficar drogas hacia mercados internacionales.

Ecuador es considerado un punto clave en el tráfico de drogas hacia Europa y Norteamérica, y el gobierno de Noboa busca cerrar brechas de seguridad en puertos estratégicos para evitar que estos sean utilizados como centros de operaciones clandestinas.

Diálogo bilateral para evitar mayores afectaciones

Ante la incertidumbre generada por la decisión ecuatoriana, el Gobierno peruano ha reiterado su compromiso de colaborar en la lucha contra el crimen organizado y fortalecer la cooperación en seguridad con Ecuador.

En su comunicado oficial, la Cancillería del Perú destacó la importancia de los acuerdos bilaterales y regionales para enfrentar las amenazas transnacionales de manera conjunta.

“Se mantiene un permanente contacto con las autoridades ecuatorianas a fin de obtener precisiones que permitan conocer los alcances de la decisión que han adoptado”, puntualizó el Gobierno peruano.

Además, se espera que en los próximos días se establezcan canales de comunicación directa entre ambos gobiernos para evaluar el impacto de esta medida y determinar posibles soluciones que minimicen los efectos negativos en las comunidades fronterizas.

Conclusión: Seguridad vs. Economía en la frontera

El cierre temporal de la frontera entre Ecuador y Perú plantea un dilema entre la seguridad nacional y la estabilidad económica de las regiones fronterizas.

Por un lado, la medida busca combatir el crimen organizado y frenar el flujo de actividades ilegales en el país vecino. Sin embargo, también genera afectaciones en el comercio, el turismo y el tránsito de personas que dependen de la dinámica fronteriza para su sustento.

Mientras Ecuador refuerza sus estrategias de control, el Gobierno peruano insiste en la necesidad de encontrar soluciones conjuntas que permitan equilibrar la seguridad con el desarrollo económico en la región.

En los próximos días, el diálogo entre ambos países será clave para determinar si esta medida será temporal o si se adoptarán nuevas regulaciones para la frontera binacional.