Ocde Salud Publica
Ocde Salud Publica

Perú en CADE Salud 2025: Avance en longevidad contrasta con retrocesos en inmunización y control del cáncer

La salud pública en Perú se encuentra en una encrucijada, marcada por avances significativos en ciertos indicadores, pero también por preocupantes retrocesos en áreas cruciales como la prevención y la atención primaria. En un contexto global donde los sistemas sanitarios enfrentan desafíos sin precedentes, desde el envejecimiento de la población hasta la creciente prevalencia de enfermedades no transmisibles, la necesidad de estrategias sólidas y adaptadas a la realidad nacional es más apremiante que nunca. El país ha experimentado un notable crecimiento económico en las últimas décadas, sin embargo, la inversión en salud, especialmente en prevención, no ha seguido el mismo ritmo, generando un desequilibrio que amenaza con socavar los logros alcanzados.

Según la investigación publicada por El Comercio, durante su intervención en la primera edición de CADE Salud 2025, Frederico Guanais, subdirector de la División de Salud de la OCDE, destacó los progresos de Perú en materia de salud, pero advirtió sobre el declive en áreas esenciales como la vacunación y la detección temprana del cáncer, lo que plantea serias interrogantes sobre la sostenibilidad del sistema sanitario a largo plazo.

Guanais resaltó el incremento de 13 años en la esperanza de vida desde 1980 como un avance considerable. No obstante, subrayó que esta aún se sitúa seis años por debajo del promedio de los países miembros de la OCDE. Si bien la reducción de la mortalidad infantil, que pasó de 58 a 11 muertes por cada mil nacidos vivos entre 1990 y 2021, es un logro innegable, persiste una brecha significativa con respecto a las naciones más desarrolladas, cuyo promedio se ubica en cuatro muertes por cada mil nacidos vivos.

El especialista de la OCDE enfatizó que Perú registra el segundo nivel más alto de mortalidad prevenible entre los países evaluados, con un 24% más de muertes tratables que el promedio de la OCDE. Esta situación, alarmante por sí misma, pone de manifiesto carencias tanto en la prevención de enfermedades como en el acceso a una atención médica oportuna y de calidad. Este dato, además, contrasta con el aumento en la inversión en el sector privado de salud, que ha crecido en los últimos años, evidenciando una posible inequidad en el acceso a servicios.

Particularmente preocupante resulta la disminución en las tasas de vacunación. La cobertura de inmunización con la vacuna DTP3, esencial para prevenir la difteria, el tétanos y la tos ferina, ha disminuido un 11% en comparación con el promedio de la OCDE y ha experimentado una caída constante desde el año 2000. La reciente aparición de brotes de tosferina en el norte del país, una enfermedad altamente contagiosa y potencialmente grave, debería activar las alarmas y movilizar una respuesta inmediata por parte de las autoridades sanitarias.

Los programas de tamizaje oncológico también muestran una tendencia desfavorable. La participación en los programas de detección de cáncer de mama y de cuello uterino ha disminuido, lo que podría traducirse en diagnósticos tardíos y tratamientos menos efectivos. Es fundamental recordar que la detección temprana del cáncer, especialmente en estas dos patologías, aumenta significativamente las posibilidades de curación y mejora la calidad de vida de los pacientes.

Adicionalmente, Guanais mencionó desafíos persistentes como la obesidad, que presenta un crecimiento sostenido en la población peruana, los altos niveles de anemia infantil, que afectan al 43% de la población evaluada, y los problemas de salud mental, cuya prevalencia es mayor entre las mujeres. Estos problemas requieren una atención integral y multisectorial, que involucre no solo al sector salud, sino también a otros sectores como la educación, la agricultura y el desarrollo social.