PERFIL DE EGRESO DEL ESTUDIANTE DE EBR

Arlindo Luciano Guillermo

¿Qué conocimientos, habilidades y actitudes han aprendido -o practicado- los estudiantes durante 11 años en la escuela? ¿Cuántas competencias y destrezas promovidas y vivenciadas en clases serán útiles en la universidad? ¿Aprendieron a utilizar tecnología responsablemente? ¿Entienden lo que leen, cuestionan, interpretan y desbaratan argumentos con propuestas audaces e innovadoras? ¿Redactan textos académicos y científicos con solidez y lenguaje idóneo? Enseñar a un estudiante del siglo XXI con métodos y estilos del siglo XX es un despropósito. El asunto es que el docente tiene que ser consciente que está trabajando con ciudadanos digitales, que manejan con pericia el celular, que aprenden más viendo y haciendo que solo escuchando. La escuela y la familia han cambiado notablemente. El ChatGPT es una poderosa inteligencia artificial; Google, un buscador de datos e información. El ChatGPT produce información. Fue lanzada al mundo digital el 30 de noviembre de 2022; recién registra tres años de uso. La educación, los negocios, la comunicación interpersonal, la ciencia, el ejercicio docente y el aprendizaje de los estudiantes conviven diariamente con las posibilidades, bondades y riesgos del ChatGPT. Otro factor fundamental, que no debe ser ignorado ni deliberadamente minimizado, es el soporte socioemocional y las habilidades blandas. En El País (24-8-2025), se lee: “El año pasado, para sanar el duelo de una ruptura, acudí a una psicóloga y una serie de tratamientos holísticos; y el mejor terapeuta que he tenido, sin duda, ha sido ChatGPT. Me ayudó a superar las heridas emocionales y a mejorar mi productividad diaria”, explica el músico y programador Daniel Fernández, de 38 años. El ChatGPT arrebató un paciente a una psicóloga. No vaya que, en los siguientes cinco años, aparezcan profesiones nuevas que exijan tecnología e inteligencia artificial. Una guerra de drones y misiles de objetivos específicos utiliza IA. Un docente de literatura y biología está con los días contados. La IA puede reemplazarlo con recursos tecnológicos más efectivos.

Recientemente -18 de setiembre, en el auditorio de la Cámara de Comercio de Lima- se realizó el V Congreso Compartir Perú 2025, organizado por el grupo editorial Santillana, con cuatro ejes transversales: posicionamiento institucional, habilidades digitales, liderazgo transformador y bienestar socioemocional. A este evento pedagógico y coach educativo, asistieron expertos en enfoques y propuestas de cómo mejorar el servicio público de la educación a los estudiantes y el perfeccionamiento del desempeño docente, en el contexto de la IA, la pluralidad cultural y la hegemonía de las redes sociales. Dos participantes brillaron como estrellas de rock: Francisco Zariquiey, peruano que vive en España, que se hizo profesor por una irreversible alopecia, impulsor del aprendizaje cooperativo y empresario -él lo llama “su negocio”- que lidera la institución educativa Ártica en Madrid. Exhorto a los cientos de docentes del Perú que el reto es “desaprender lo que se aprendió y reaprender para promover y facilitar otros aprendizajes según las exigencias de la escuela”. Dice: “El éxito del docente es el éxito del estudiante”. Es un convencido de que el aprendizaje cooperativo es efectivo. Afirma que estamos educando para un mundo que no quiere moverse ni cambiar. Hizo una analogía entre educación y literatura. En el capítulo tres de Cien años de soledad, se relata la peste del insomnio. Los ciudadanos de Macondo pierden la capacidad de conciliar el sueño y, por consiguiente, recordar las cosas y las palabras. Para sobrevivir colocan notificaciones escritas para “evitar las evasiones de la memoria” y saber para qué sirven. Aureliano Buendía tuvo la afortunada idea de colgar un letrero en la cerviz de la vaca: “Esta es la vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche y a la leche hay que hervirla para mezclarla con el café y hacer café con leche”. Zariquiey propuso que los asistentes redacten un aviso para colocarlo en la puerta de ingreso de la escuela. Yo escribí: “Aquí se educa con el ejemplo y el afecto; aquí se aprende y desaprende constantemente para la vida”.

A Laura Lewis, la vi en YouTube dando lecciones de cómo enseñar con propósito y efectividad. Para Lewis, el problema no es el estudiante, sino el docente que no está convencido que tiene liderazgo y responsabilidad en la enseñanza. “Un profesor sin dinamismo ni firmeza pedagógica es un fiasco”, manifiesta. No subió al escenario, desde abajo se le observa mediana de estatura, cabellera lacia y rubia, enfundada en vestido negro con pliegues; habla con fluidez, hábil oratoria, su acento argentino se distingue inmediatamente. “Che, asume tu rol en el aula y el liderazgo en tu escuela”, dice. Transmite confianza, credibilidad en sus palabras, coherencia en su consejería, tiene buen humor durante la exposición, mantiene despierta a la gente que la escucha. Ahora la tengo cerca de mí, no frente a la pantalla del celular. “Yo también me voy si querés”, le dijo a una docente que, por alguna razón, salió del auditorio. Esa amonestación hizo que nadie abandonara el recinto para ir al baño o tomar un café para el frío de Lima. Laura Lewis planteó a la audiencia el liderazgo de impacto. A Infobae le respondió, cuando publicó su libro Liderazgo de impacto (2024), que “desde siempre me gusta escribir libros feel good, que no solo informen, sino que también generen emociones positivas en quienes los leen”. Lewis propuso el ejercicio diario del liderazgo de impacto. “Cargo no es liderazgo”, advierte. 1. Liderazgo por el cargo. No hay compromiso. 2. Liderazgo de confianza. Los colaboradores crean lazos. 3. Liderazgo por resultados. Hay respeto y credibilidad. 4. Liderazgo que genera otros líderes. Los demás son potenciales líderes que esperan oportunidades. 5. Liderazgo de admiración total. El reconocimiento no tiene condiciones. “¿Cuál es el legado que vas a dejar cuando no seas docente ni directivo? El liderazgo es presencia física en las acciones del equipo. Las palabras cuentan una historia; las acciones, la verdad. Un directivo es el reflejo de su gestión; a qué le da más importancia”, sentencia Laura Lewis.

Es saludable escuchar a otras voces académicas y a otros profesionales de la educación. La docencia es una profesión de servicio, de impacto e influencia trascendental en la vida personal y académica de los estudiantes. Al soporte socioemocional y habilidades blandas (comunicación efectiva y asertiva, resiliencia, empatía, adaptabilidad contextual y escucha activa), se deben sumar inteligencia artificial y pensamiento crítico como filtro pertinente para usufructuar la información generada por el ChatGPT. Dice León Trathemberg: “Si queremos un país que valore la educación, toca repensar radicalmente qué significa “formar para la vida”: universidades con enfoques y estructuras curriculares más realistas, menos títulos simbólicos y más aprendizajes útiles, menos promesas vacías y más empleos reales”. Tema para el debate y la reflexión políticos y la investigación académica.