La reciente peregrinación de una delegación de drusos sirios a Israel, un evento inusual dado el prolongado conflicto entre ambos países, pone de relieve las complejas dinámicas geopolíticas y religiosas en la región del Levante. Esta visita, que representa una excepción a la norma, se produce en un contexto de creciente inestabilidad en Siria y un esfuerzo israelí por asegurar sus fronteras.
Según la investigación publicada por The New York Times, esta visita de dos días, organizada con la colaboración de líderes drusos en Israel, permitió que alrededor de un centenar de personas provenientes de territorio sirio cruzaran la frontera para visitar lugares sagrados para su fe.
El jeque Muwafaq Tarif, una figura prominente dentro de la comunidad drusa en Israel, jugó un papel crucial en la coordinación de este encuentro. Tarif expresó su profunda alegría ante la posibilidad de recibir a miembros de su comunidad que, debido a las hostilidades y la dificultad de viajar entre Siria e Israel, habían permanecido aislados durante décadas. Esta conexión personal resalta la importancia de los lazos religiosos y culturales que trascienden las fronteras políticas.
La delegación se dirigió a la Tumba del Profeta Shuaib, ubicada en la región de Galilea, un sitio de gran veneración para la fe drusa. La elección de este destino subraya la centralidad de las creencias religiosas en la identidad drusa y la importancia de mantener el acceso a sus lugares sagrados, incluso en medio de conflictos geopolíticos.
La situación de los drusos varía significativamente entre Israel y los Altos del Golán. Mientras que muchos drusos en Israel poseen la ciudadanía israelí y sirven en el ejército, integrándose en la sociedad, aquellos que residen en los Altos del Golán, territorio capturado a Siria en 1967, mantienen su identidad siria y poseen permisos de residencia israelíes en lugar de la ciudadanía.
En un panorama regional marcado por la inestabilidad, especialmente tras el colapso de la dictadura de Bashar al-Assad, Israel ha intensificado sus operaciones aéreas en Siria, justificándolas como medidas preventivas para evitar la consolidación de fuerzas hostiles cerca de sus fronteras. No obstante, estas acciones han generado inquietud entre los sirios, quienes temen una prolongada ocupación israelí de su territorio.
Cabe señalar que la comunidad drusa, con profundas raíces en la región del Levante desde el siglo XI, se caracteriza por su sincretismo religioso y su cohesión social. Su presencia en Israel, Siria y Líbano la convierte en un actor clave en la configuración de la dinámica regional.



