El expresidente uruguayo José ‘Pepe’ Mujica, a sus 89 años y enfrentando problemas de salud debido a un cáncer de esófago, hizo una aparición sorpresa en un mitin del Frente Amplio el 19 de octubre. A pesar de su frágil estado, su presencia en la Plaza 1 de Mayo de Montevideo fue un emotivo acto de apoyo al candidato presidencial Yamandú Orsi, quien lidera las encuestas de intención de voto. “Por primera vez en 40 años, no estoy en una campaña porque estoy peleando con la muerte, pero sentí que debía estar esta noche con ustedes”, expresó, provocando un fuerte aplauso de los asistentes.
Durante su discurso, Mujica se despidió de la militancia con un mensaje de esperanza para las nuevas generaciones, enfatizando la importancia de la educación y el desarrollo en el futuro del país. “Soy un anciano que está muy cerca de emprender la retirada, pero estoy feliz porque cuando mis brazos se vayan habrá miles de brazos sustituyendo la lucha”, declaró conmovido, reafirmando su fe en que las futuras generaciones continuarán su legado.
El exmandatario subrayó la necesidad de una inversión en educación, afirmando que “la inteligencia va a ser tan importante como el capital, lo que significa que la formación terciaria se va a imponer”. En su opinión, el desafío más grande de Uruguay es trabajar por un desarrollo económico que permita brindar las herramientas necesarias a las nuevas generaciones para enfrentar los retos venideros. “Pelear por el desarrollo para tener los medios económicos que se puedan poner en la cabeza de los que vengan”, insistió.
Mujica también hizo un llamado a la unidad y la paz, desalentando el odio y la confrontación en el discurso político. “No al odio, no a la confrontación. Hay que trabajar por la esperanza”, concluyó. Sus emotivas palabras finales, “Hasta siempre, les doy mi corazón. Y gracias por existir”, resonaron profundamente entre los presentes, reafirmando su lugar como una figura querida y respetada en la política uruguaya.
Este discurso no solo marcó una despedida, sino que también fue un recordatorio del compromiso de Mujica con la justicia social y la lucha por un Uruguay más equitativo. Su legado sigue inspirando a muchos en su país y en toda América Latina a seguir luchando por un futuro mejor.




