La partida de José “Pepe” Mujica, ex presidente de Uruguay, marca el fin de una era y nos invita a reflexionar sobre su legado, especialmente en lo que respecta a su visión sobre el futuro tecnológico. Mujica, fallecido a los 89 años tras una lucha contra el cáncer de esófago, no solo será recordado por su austero estilo de vida y su período como mandatario entre 2010 y 2015, sino también por su perspicaz análisis de los desafíos que plantea el avance de la inteligencia artificial y la robótica.
Según la investigación publicada por El Comercio, Mujica, conocido por su sencillez y capacidad para abordar temas complejos, no eludía el debate sobre el impacto de las nuevas tecnologías, incluso cuando se trataba de la inteligencia artificial, un campo en constante evolución.
En una entrevista de 2022, recogida por la Fundación COLSECOR, de la cual era presidente honorario, Mujica expresó una dualidad frente a la inteligencia artificial, calificándola como “maravillosa y peligrosa”. Esta visión refleja la complejidad del tema, donde el potencial transformador convive con riesgos inherentes. Su perspectiva se enmarca en un contexto global de creciente inversión en IA, donde empresas de todo el mundo destinan miles de millones de dólares al desarrollo de estas tecnologías.
Mujica anticipó un cambio fundamental en la naturaleza del progreso tecnológico. Hasta ahora, la tecnología había sido una extensión de las capacidades humanas físicas. Sin embargo, con la llegada de máquinas que “piensan”, la inteligencia artificial representa una nueva frontera, una “prolongación de la inteligencia” que plantea desafíos inéditos para las generaciones jóvenes, según sus palabras.
En otra entrevista, esta vez en 2023 con el medio informativo DW, Mujica resaltó la importancia de “automejorar la calidad humana” frente al avance tecnológico. Su preocupación central era la capacidad de la sociedad para gestionar las herramientas que crea. La tecnología, en su opinión, es un instrumento neutro cuyo impacto depende del uso que le demos.
El ex mandatario uruguayo planteó un interrogante crucial sobre la brecha entre el desarrollo tecnológico y la madurez humana. Para Mujica, la clave no está en demonizar la tecnología, sino en asegurar que la sociedad evolucione al mismo ritmo, desarrollando la sabiduría y la ética necesarias para utilizarla de manera responsable. En este sentido, la educación y la formación en valores se convierten en elementos esenciales para afrontar el futuro tecnológico con optimismo y cautela.
En 2025, la proliferación de empresas dedicadas a la inteligencia artificial, la robótica y el desarrollo de smartphones con tecnologías integradas en nuestra vida cotidiana es innegable. La visión de Mujica nos obliga a reflexionar sobre el rumbo que queremos tomar como sociedad, equilibrando el progreso tecnológico con el desarrollo humano y la preservación de nuestros valores.




