La terrible contaminación del río Huallaga de la cual todos, o una gran parte, somos responsables, es sumamente crítica. En notas anteriores hemos dado cuenta de cómo irresponsablemente estamos matando este generoso río.
Decimos nosotros porque todos los desfogues de desagües terminan en el río, con nuestros desechos, además del abundante detergente y otros insumos de limpieza de miles de casas, aceites, sumados a los desechos de hospitales, laboratorios clínicos y de clínicas particulares, como jeringas y envases de muestras conteniendo muchas enfermedades.
Estas entidades en su mayoría tienden a contratar a terceros para que se “deshagan” de todos estos desechos, sin importar como ni dónde. Lógicamente, los desechos terminan arrojados al río Huallaga. Y ni qué decir de las mineras cuyos relaves son vertidos directamente al río, siendo estos sumamente nocivos para la flora y fauna que vive, se desarrolla y que depende del río.
A pesar de la contaminación, todavía hay mucha gente que depende de sus aguas para vivir. Los habitantes de río abajo pescan y consumen las pocas especies de peces que todavía existen, pese a que están contaminados, y con ello están prácticamente matándose lentamente.
La comisión de regidores que visitó la represa de la Central Hidroeléctrica dan testimonio de las dimensiones alarmantes de cómo está contaminado este río, y debemos reflexionar, debemos adoptar otras conductas y aplicar duras sanciones para los infractores.



