Según la investigación publicada por El Comercio, la medida ha generado controversia y cuestionamientos sobre la estrategia a seguir para garantizar la nutrición de los alumnos.
La ministra de Desarrollo e Inclusión Social, Leslie Urteaga, informó que se declarará la emergencia del programa y que se está trabajando en una norma que reconfigure el modelo de alimentación escolar para evitar la entrega de productos en mal estado. Urteaga argumentó que los contratos con los proveedores actuales dificultan la compra directa a los fabricantes, lo cual será abordado en las nuevas modalidades que se implementarán, buscando asegurar la calidad, inocuidad y valor nutritivo de los alimentos. La ministra sugirió que los problemas podrían ser resultado de acciones entre empresas proveedoras que buscan perjudicar a la competencia tras perder contratos.
Ante la situación, Wasi Mikuna ordenó la suspensión del consumo de conservas de pescado, pollo y pavita en todas las escuelas del país. El Ministerio de la Producción, a través de Sanipes, también suspendió las actividades de la empresa Karsol debido a incumplimientos de normas técnicas, inmovilizando todos sus productos a nivel nacional. La exministra de Desarrollo e Inclusión Social, Paola Bustamante, ha cuestionado el cambio de enfoque del programa, señalando que Qali Warma se centraba en proporcionar un desayuno nutritivo para los estudiantes, mientras que Wasi Mikuna parece priorizar la compra de alimentos locales para dinamizar la economía. Bustamante advierte que este cambio podría desvirtuar el objetivo principal de un programa de alimentación escolar.
Norma Correa, especialista en políticas públicas, ha instado al Gobierno a precisar las acciones que se tomarán tras el anuncio de la extinción de Wasi Mikuna, recordando que aún no se han implementado mejoras anunciadas anteriormente. Subraya la necesidad de medidas urgentes para evitar que los estudiantes continúen consumiendo alimentos comprometidos y advierte sobre la reducción presupuestal que afectó la supervisión del programa en 2023. El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social ha respondido que la extinción del programa implica el establecimiento de nuevas modalidades que garanticen la calidad y pertinencia cultural del servicio alimentario, pero asegura que no se suspenderá la atención a los estudiantes.
El Midis contempla reforzar la modalidad de subvención económica, que ya se está implementando en un plan piloto en 35 colegios de Piura, Cusco y Ayacucho, donde se involucra a las madres de familia en la compra de alimentos perecibles y no perecibles. También se está considerando la creación de núcleos ejecutores, similares a los utilizados en el programa Foncodes. En cuanto a la prevención de futuros casos de corrupción, el Midis afirma que ha separado a más de 13 personas de Qali Warma y está llevando a cabo procesos administrativos para destituir a otros 20. Además, se han trasladado todas las denuncias a la Fiscalía y se está brindando información al Poder Judicial.
Daniel Linares, abogado de la Asociación de Proveedores de Wasi Mikuna, ha manifestado que los problemas de intoxicación podrían deberse a errores en las fichas técnicas de los productos y a la incorrecta manipulación y almacenamiento de los alimentos en las escuelas. Argumenta que los proveedores solo se encargan de la distribución de los productos y que la responsabilidad recae en los fabricantes y en las autoridades encargadas de supervisar el almacenamiento y la manipulación de los alimentos en los colegios. La situación actual pone de manifiesto la necesidad de una revisión exhaustiva de los procesos de compra, supervisión y manipulación de los alimentos para garantizar la seguridad y la nutrición de los escolares peruanos.




