El fundador de Telegram, Pavel Durov, vuelve a Dubái tras la suspensión temporal de las restricciones impuestas por la justicia francesa, marcando un nuevo capítulo en el proceso legal que enfrenta por la actividad ilícita en su plataforma de mensajería. La investigación, que comenzó el año pasado, ha generado un intenso debate sobre la responsabilidad de las plataformas online frente a los contenidos generados por sus usuarios.
Según la investigación publicada por The New York Times, Durov, que había sido retenido en Francia, recibió autorización para salir del país entre el 15 de marzo y el 7 de abril, fecha en la que deberá regresar para continuar con el proceso judicial.
La fiscalía de París confirmó la decisión de los jueces instructores de levantar las restricciones de viaje. Durov, empresario de origen ruso con ciudadanía francesa y emiratí, expresó su alivio al regresar a Dubái, donde reside habitualmente, después de pasar varios meses en Francia colaborando con la investigación.
El caso se remonta a agosto del año pasado, cuando Durov fue detenido cerca de París y se le impidió salir del país. Las autoridades francesas le imputan cargos de complicidad por la supuesta permisividad de Telegram ante actividades ilegales. Esta imputación personal es un movimiento poco común por parte de las autoridades legales francesas, que busca establecer un precedente sobre la responsabilidad de los directivos de plataformas digitales.
Las acusaciones contra Durov son graves e incluyen complicidad en la distribución de material de abuso sexual infantil, tráfico de drogas, fraude y negativa a cooperar con las fuerzas del orden. En caso de ser declarado culpable, se enfrenta a una pena de hasta 10 años de prisión. Este caso pone de manifiesto la creciente preocupación de las autoridades por la utilización de plataformas de mensajería encriptada para fines ilícitos.
Durov ha criticado la actuación de las autoridades francesas, argumentando que no puede ser considerado responsable por el contenido que los usuarios publican en Telegram. Sin embargo, la compañía ha implementado cambios significativos desde agosto con el objetivo de reforzar la vigilancia de su plataforma y colaborar de forma más activa con las agencias policiales a nivel global. Entre estas medidas se incluyen la mejora de los algoritmos de detección de contenido ilícito y la agilización de los procesos de respuesta a las solicitudes de información de las autoridades.



