Paul Gutiérrez: en cuestión de días, el legislador transita de Juntos por el Perú – Voces del Pueblo a Somos Perú

La fragmentación política en el Congreso continúa siendo una constante, evidenciada una vez más por el reciente cambio de bancada del congresista Paul Gutiérrez, quien ahora engrosa las filas de Somos Perú. Este movimiento, que se produce apenas días después de su incorporación a Juntos por el Perú – Voces del Pueblo, pone de relieve la volatilidad de las alianzas en el Poder Legislativo y la búsqueda de estabilidad dentro del hemiciclo.

Según la investigación publicada por El Comercio, este nuevo cambio de camiseta política por parte de Gutiérrez se formalizó el 31 de julio, convirtiéndolo en el miembro número 12 de la bancada Somos Perú. Este movimiento se suma al ingreso de otros exintegrantes del disuelto Bloque Magisterial a la misma agrupación, reconfigurando el panorama de fuerzas dentro del Parlamento.

La llegada de Gutiérrez a Juntos por el Perú – Voces del Pueblo se había producido el 25 de julio, en compañía de Katy Ugarte y Germán Tacuri. Los tres legisladores habían quedado sin bancada tras la disolución del Bloque Magisterial, una escisión que evidenció tensiones internas y diferencias ideológicas dentro de ese grupo parlamentario.

La desintegración del Bloque Magisterial se precipitó tras la renuncia de Alex Paredes, Elizabeth Medina y Oscar Zea, quienes posteriormente solicitaron su incorporación a Somos Perú. Esta fuga de integrantes dejó al Bloque Magisterial sin el número mínimo de miembros para ser considerado una bancada oficial, lo que llevó a su disolución formal.

La decisión de Gutiérrez de abandonar Juntos por el Perú – Voces del Pueblo en tan corto tiempo debilita a esta agrupación, que ahora cuenta con once miembros. Este debilitamiento podría tener implicaciones en la conformación de comisiones y en la correlación de fuerzas al momento de votar proyectos de ley clave.

Es importante recordar que los cambios de bancada, aunque permitidos por el reglamento del Congreso, generan debates sobre la representatividad de los legisladores y su compromiso con los electores que los eligieron. La continua movilidad entre grupos parlamentarios puede generar desconfianza en la ciudadanía y cuestionar la estabilidad del sistema político.

Este nuevo realineamiento en el Congreso se da en un contexto de creciente polarización política y de debate sobre reformas electorales. La fragmentación de las bancadas y la volatilidad de las alianzas dificultan la construcción de consensos y la aprobación de leyes necesarias para el país.